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viernes, 6 de diciembre de 2013

break Up the Dark




Título: BREAK UP THE DARK
 Estado: TERMINADO
Autora: Felina
Arte: Maki
Parejas: YunJae, YooSu, KenMin
Género: Romance, Suspenso, Fantasía
Clasificación: NC-18
Advertencia: Lemon (Probablemente en la mayoría de los capítulos)
Resumen: En un mundo donde la paz nunca es eterna y la ambición humana no cesa; licántropos y vampiros se verán envueltos en una nueva guerra de poder, ambiciones, injurias, pasión, lujuria y pecado. ¿Conociste tu profunda oscuridad? Prepárate para desgarrarla en su más sombría realidad.



sábado, 17 de agosto de 2013

EXTRAS (YooSu & ByungShik)



Los escribí casi de recién que terminó el fic, pero solo los había compartido en mi facebook, así que los dejo acá para quien guste leerlos ;D

Advertidas están del YS que es en sus formas lobunas xD y ps el ByungShik fue nada más para satisfacer (?) el morbo de "ver" cm lo hacían en el metro xDDD 




*****
ESPECIAL YOOSU LOBUNO


*****
China

Junsu está aburrido. Yoochun se ha marchado otra vez a una tonta reunión con representantes del grupo Sentinella.

- Se suponía que tendríamos una especie de vacaciones… - rezonga con pucheros, caminando de nuevo por los jardines de la amplia mansión de su amante. Ligeras ropas blancas de seda cubren su cuerpo, pero sus descalzos pies se deslizan por los pastos con gracia. Él está aburrido, incluso tentado de salir a correr como lobo.

Y lo hace, llegando hasta aquél lago del que bebe agua hasta que siente aquella tibia humedad en su intimidad, replegando la peluda cola entre las piernas, girándose tan solo para descubrir al lycan louxsna relamiéndose el hocico con brillantes ojos negros.

La mente humana del castaño se aturde tras caer en cuenta de la sensación húmeda de antes. El lobo se sienta sobre sus patas traseras mirando detenidamente los ojos del louxsna, el hombre dentro de aquel cuerpo animal se pregunta si es que su amante tendrá acaso cierto morbo por hacer eso en sus formas animales. El pensamiento eriza incluso el pelaje del lobo y si tuviera la capacidad de ruborizarse bajo aquella forma, definitivamente lo haría. Con suerte y no es así.

El lycan louxsna avanzó lentamente hacia el animae fata, su abultada cola se movía sigilosa de un lado a otro, siempre en alto como si estuviese ostentando poder y galantería –si el animae fata tuviese tiempo para pensar en algo más que la repentina vergüenza que le asalta al saberse tan intensamente observado, sabría que la actitud del lycan louxsna es una forma de cortejo guiado por el instinto animal que en aquel momento seduce los sentidos de Yoochun–. Junsu pensó que definitivamente algo raro pasaba con Yoochun hoy. Además, ¿cómo llegó tan silenciosamente que no le percibió ni por su aroma? Oh claro, había estado demasiado ocupado siendo aburrido y buscando un poco de diversión en el bosque como para percatarse, tanta tranquilidad le hacía bajar la guardia. O quizá era que de hecho inconscientemente sabía que no había motivo para “temer” la presencia de su amante. Cosa de instinto si hay que ponerlo en algún término coloquial.

Cuando el lycan louxsna se detuvo ante el animae fata, el hocico del lobo mayor descendió hasta rozar el de su congénere, nariz con nariz antes de comenzar a olfatear por las puntiagudas orejas y más abajo por el ancho cuello provisto de sedoso pelaje. Junsu se tensó involuntariamente ante la revisión olfativa de su amante, pero se mantuvo quieto en su lugar, haciendo esos peculiares sonidos guturales con su garganta, aullando quedito cuando el hocico del louxsna alcanzó su falo animal, olfateándole concienzudamente, sentía la húmeda nariz acariciando la extensión y su corazón bombeaba mucho, mucho más a prisa.

La tibia y rugosa lengua del lycan louxsna sale entonces acariciando el falo del animae fata, una sola lamida es suficiente para hacer que el lobo menor recule con las orejas gachas y aquellos sonidos guturales que podrían ser considerados como gimoteos avergonzados. El lobo mayor gruñe y muestra los colmillos en un gesto que no es precisamente amenazante pero funciona igual para “ordenar” al lobo menor a detenerse y quedarse quieto de nuevo. La mente humana del castaño se avergüenza considerablemente tras obedecer y quedarse parado un par de pasos atrás hasta donde había reculado, el lobo mayor vuelve a acercarse con toda la intención de continuar por donde se había quedado. Pero la postura del animae fata le impide un poco la acción, así que recurre a lo único que se le pasa por la mente nublada por el instinto.

De pronto el animae fata se supo de lomo al pasto, con sus cuatro extremidades al cielo y el cuerpo del lycan louxsna cubriendo el suyo. Los grandes ojos negros turquesados quedan prendados de los suyos y los tonos azul verdoso en el pelaje sedoso de todo su cuerpo brillando particularmente intenso este día. Algo ahí iba extraño. Junsu no sabe dilucidar claramente lo que es, y Yoochun no parece ir para nada por los términos de explicar nada cuando sigue bajo su forma animal mirándole con esa intensidad que le pone sumamente nervioso.

El rostro del lycan louxsna desciende de nuevo, su nariz le olfatea con calma otra vez y el cuerpo del animae fata tiembla bajo aquella supervisión, sobre todo cuando se repite aquella bochornosa acción con que el lobo mayor se decide a explorar su intimidad lamiendo numerosas veces la extensión de su falo animal. La mente de Junsu colapsa en algún punto de aquella húmeda sensación que trastoca sus sentidos, por un segundo intenta volver a su forma humana pero un gruñido ronco del lycan louxsna le advierte no hacerlo. Las orejas del animae fata se sacuden en respuesta y como una forma de manifestar su vergüenza, el lobo mayor sin embargo no cede, gruñe una segunda vez y para remarcar su advertencia muerde la parte interna de una de las piernas traseras del lobo menor.

Un maullido casi sumiso suena en la garganta del animae fata, y el lycan louxsna lame conciliador cual si estuviese pidiendo una disculpa. Pronto la lengua potente se pierde de nuevo por la ingle hasta el falo animal, lamiendo sin prisas y provocando los gemidos guturales del lobo menor. La mente de Junsu no encuentra punto de equilibrio, sus sentidos siguen trabados entre la vergüenza y el morbo. Las sensaciones son diferentes y casi parecen quemarle las entrañas.

La mente de Yoochun sigue dominada por su instinto animal, jura y perjura que Junsu está en celo porque su aroma penetrante no hace más que impregnársele en la nariz e instarlo a poseerlo. La lengua que consentía el falo animal del animae fata resbala hasta la cavidad anal, la esponjosa cola del lobo menor se agita inconscientemente cubriéndose aquella zona. El lycan louxsna gruñe de nuevo y recibe en respuesta un aullido quedito al tiempo que la cola se hace a un lado dejándole espacio para lamer aquella entrada. El pelaje alrededor de aquella parte de la anatomía del animae fata le produce una extraña sensación cosquillosa pero nada le detiene de seguir adelante. Introduce su lengua en aquel espacio cual si fueran humanos pero consciente de que están bajo sus formas animales. La mente de Yoochun vuela y se regocija en los temblorcitos que sacuden el cuerpo del animae fata y reconoce como la vergüenza de su amante, Junsu quizá esté teniendo un debate mental entre continuar bajo aquella forma o recobrar su apariencia humana. Yoochun sonríe internamente ante la tentadora imagen de su amante sumido en bochorno.

Muriendo de vergüenza, la mente de Junsu cede un poco a su instinto animal en espera de disminuir aquella sensación de tímido retraimiento. Los sonidos guturales que surgen de su garganta cambian en tono, parece estar disfrutando finalmente las atenciones del lycan louxsna. La poderosa lengua del lobo mayor se adentra humedeciendo y rozando la carne caliente de su anillo rugoso. Pero aquello no resulta suficiente para el louxsna, aparta su lengua e insta al animae fata a levantarse, pararse en sus cuatro extremidades y alzar la peluda cola para tener acceso a su humedecida intimidad. La mente de Yoochun colapsa cuando se entierra en el cuerpo del animae fata, la sensación es sofocantemente enloquecedora, su falo animal es comprimido por aquella intimidad algo más profunda y caliente.

El louxsna está por comenzar a embestir aquel cuerpo lobuno cuando escucha maullidos lejanos haciendo eco en el bosque. Los sentidos del lycan louxsna se ponen en alerta, las orejas se irguen y agitan de un lado a otro captando cada maullido. Comprende el mensaje de aquellos alaridos y no duda en responder con un rugido alto, ronco y amenazante. La mente de Yoochun sabe que aquellos maullidos que ha escuchado provienen de licántropos que han captado el aroma del animae fata y reclaman derecho para “aparearse” con él. Por supuesto que el lycan louxsna ha bramado con toda la potencia de su naturaleza nocturna para marcar territorio. Las orejas del animae fata se replegaron sumisas mientras su cuerpo permanece quieto habiendo recibido el del louxsna, el instinto animal se siente halagado, como la hembra alpha que sabe que su macho alpha defiende su territorio.

El lycan louxsna ha montado al animae fata por detrás con firmeza, el lobo mayor siente su falo hinchado demasiado caliente, y no duda en comenzar a embestir empujando la pelvis rítmicamente contra el lobo menor, que dominado por la fuerza y el tamaño del louxsna se entrega sumisamente gimiendo guturalmente con el pelaje erizado y sosteniéndose fuertemente con sus cuatro extremidades. No mucho después el louxsna siente venir su eyaculación, y tras derramar su esencia en la entrada del animae fata se decide a recular. Es imposible salir de aquella cerrada intimidad que le retiene y en segundos estimula de nuevo su pene inyectándole rápidamente de sangre y excitación.

Oh sí, si Yoochun tuviese tiempo para pensar recordaría que bajo su forma animal lobuna la unión con Junsu se rige por el comportamiento animal. No es de extrañar pues que una hora después y tras varias eyaculaciones, el louxsna finalmente pueda “desconectarse” del cuerpo del animae fata al que había permanecido “pegado” hasta agotar las cargas de su falo animal.

- ¡Yah! ¿En qué estabas pensando que me arrastraste a esta bochornosa situación? – Junsu le rezonga con el rostro colorado, desnudo tirado en el pasto con el cuerpo sudado y algunas hierbas pegadas a su piel.

- No estaba pensando claramente, tu aroma me ha distraído demasiado… - Yoochun se defiende con semblante relajado, todavía de rodillas entre las piernas de su amante, observando su semen resbalar entre sus glúteos… - Sigue escurriendo… - comenta concentrado, levantándole las piernas al castaño y usando sus dedos para sacar la mayor cantidad posible de su semilla de aquella cavidad.

- ¡Yoochun! – le respinga avergonzado. Además de que escose un poco. La actividad sexual bajo su forma animal es… triplemente más agotador que bajo su apariencia humana. Si así llega a pensar que Yoochun puede partirle en dos, como louxsna pues… la sensación se triplica.

- Está irritado. ¿Te dolió? – cuestiona serio, frunciendo el ceño tras saber que esto es su culpa. Junsu niega con la cabeza y siente sus mejillas arder, nota la apariencia del licántropo primitivo cobrar forma en Yoochun y la lengua de éste pasearse por su intimidad dejándole una sensación de alivio que le hace suspirar.

Este momento le recuerda inevitablemente al pasaje aquel en que aún siendo humano y antes de la transformación de Yoochun como lycan louxsna, fue curado por el licántropo enojado y herido en su orgullo como en sus sentimientos tras su cautiverio con Zhang Yiang. Incluso entonces la cercanía de Yoochun bajo la forma de su naturaleza nocturna le había puesto nervioso.

- Había mucho de mi semen dentro de ti… - la voz ronca de su amante le trae de vuelta a la realidad, y el castaño solo atina a sonrojarse cuando capta el mensaje… - ¿Crees que pueda preñarte ahora?

- ¡Yah! ¡No soy hembra para que me “preñes”!

- Pero te embarazaste antes de SooYun y ChulSoo. Por cierto, tendré más cuidado con ellos dos, sobre todo con SooYun, es más probable que ella efectivamente entre en celo… - gruñó de mala gana, pronunciando el fruncir de su ceño de solo imaginar a la jauría de “lobos” que andarían tras su princesa.

- ¿No se te quitará nunca lo celoso? – puchea dejándose hacer cuando el pelinegro se perfila nuevamente entre sus piernas colocando la punta de su erecto miembro en la entrada dilatada y húmeda, y por supuesto sana.

- Nunca. Y menos si van tras cualquier miembro de mi familia. Tú mismo has escuchado a todos esos licántropos que reclamaban algún derecho sobre ti… - volvió a gruñir, empujando su pelvis adentrándose suavemente en el delgado cuerpo de su amante.

- ¡Ngh, Chun! ¿No te cansas?... – gimotea ligeramente avergonzado, muy excitado. Tal vez y la perversión definitivamente era contagiosa. O quizá sus hormonas van alteradas. Mejor no pensar.

- ¿De ti? ¡Nunca! – una embestida y ese calor sofocante que le hace gemir ronco.

- No es justo Chun, ahh siempre quieres hacer todo el “trabajo”… - puchea al tiempo que le empuja hasta que su amante queda sentado sobre el pasto… - quiero montar a mi macho alpha ya que me has estado tratando como tu “hembra alpha”… - sonríe avergonzado, pero con esa mirada castaña brillante cubierta de deseo.

Y oh sí, la noche apenas ha comenzado.


FIN











--//--//--//--//--
Byung <3 Shik

De pronto el movimiento de otros pasajeros hizo que Byung Hyun se pegara al cuerpo de su pequeño novio, rozando su pelvis contra el trasero de HyunShik, quien sonrió al notar en el reflejo del cristal el tenue rubor en las mejillas del mayor. En verdad a veces su novio parecía más adolescente que él. El gemelo sonrió con malicia y comenzó a mover su trasero contra la pelvis de su novio rozando descaradamente su entrepierna. Byung Hyun gruñó excitado, abrazándole la cintura y deteniendo firmemente sus movimientos.

- No hagas eso…

- Por qué no. Somos novios, es normal que nos excitemos en situaciones así…

- HyunShik…

- Escucha. No necesito que te tomes con indulgencia la atracción que sientes por mí. No quiero ni debo esperar más, puedo parecer un chiquillo pero soy un maldito vampiro. ¡Quiero que me tomes ya!... – Aquellas palabras habían encendido esa naturaleza a la perversión tan característica de los vampiros. El autocontrol tan nítido de los ninjas que por excelencia les era enseñado durante sus entrenamientos estaba cediendo terreno a su naturaleza nocturna.

- ¿Y acaso quieres que te tome aquí mismo? ¿Delante de toda esta gente? – el ninja susurró con voz sexy al oído del gemelo, haciéndole estremecer y que se le erice el vello de la nuca electrizando todo su cuerpo.

- ¿Lo harías? – el gemelo le miró a través del reflejo en la ventana. Los ojos oscuros le miraron con intensidad y la lengua del ninja corrió a lo largo de su cuello haciéndole jadear y sentir más escalofríos.

- ¿Quieres que lo haga? – el ninja reformuló, colando una de sus manos bajo la ropa del gemelo mientras la otra permanece asida a su cintura y su pelvis oscila suavemente adelante y atrás simulando eróticas embestidas. HyunShik tembló presa de su excitación y se sonrojó como termostato tras ver que unas personas les miraban raro e intentaban alejarse de su lado…. – No prestes atención a nada más, escúchame solo a mí… - la voz rasposa del ninja tinturada de pasión se coló en los oídos del gemelo… - ¿Quieres que no me tome con indulgencia la atracción que siento por ti? Porque si hago eso entonces definitivamente voy a hacerte explotar aquí mismo… - susurró mordiéndole el lóbulo de la oreja, apretándole un poco más y permitiendo que sienta el bulto que ya se ha formado entre sus pantalones.

HyunShik se mordió los labios con el rostro enrojecido, entonces no solo de vergüenza sino también de expectativa. Byung Hyun en verdad parecía tomarse aquella advertencia como mandato. Lo supo en el momento en que sintió que le acercaba del todo al muro de metal y le desabrochaba los pantalones colando una de sus manos entre ellos alcanzando la semidespierta erección.

- Hyun… - jadeó agachando la cabeza y temblando al sentir los dedos de su novio cerrarse sobre la cabeza de su falo despertándole un poco más.

- No debiste pedirme que me olvidara de mi indulgencia. El autoncontrol que mantuve a raya se ha ido de vacaciones, HyunShik… - el ninja tomó el tronco de aquel trozo de carne comenzando a bombear.

El gemelo Jung se mordió los labios con mayor fuerza. De algún modo tenía que evitar que los gemidos que se le agolpaban en la garganta salieran a flote. La cantidad de personas a bordo de aquel metro estaban ajenas a lo sucedido, pero como él se distrajera y dejara salir todo ese placer que contiene en su cuerpo, seguramente por mínimo traumaban a más de una persona. A saber la cantidad de pervertidos vouyeristas que podrían andar por ahí. Y eso en definitiva no era importante. No cuando la mano del ninja hace un magnífico trabajo y su voz le pone algo más caliente.

- ¿Quieres mi boca en lugar de mi mano? – Byung Hyun jadeó en su oído, mandándole miles de chispazos eléctricos corriendo por su columna cada que su aliento tibio le golpeaba la febril piel… - ¿Quieres mi lengua subiendo y bajando por toda tu extensión?... – lamió su cuello sin dejar de mover su mano masturbándole a un ritmo casi lento, aumentando de tanto en tanto el ritmo hasta casi volverlo frenético.

- ¡Mgh! – gimió ahogado, sus entrecortados jadeos amortiguados no solo por la prisión de sus dientes alrededor de la blanda carne de sus labios; sino también porque la mano del ninja está ahí cubriendo su boca.

Al mismo tiempo, Byung Hyun continuó moviendo su pelvis contra el trasero de su joven novio, sintiendo su dureza sumamente erguida, caliente e incómoda entre sus pantalones, clamando por un poco de atención. Byung Hyun pensó si aquella idea que le rondaba en la cabeza sería adecuada para seguirla. Como cualquiera se percatara de lo que estaba haciendo esto podría llegar hasta oídos de sus suegros y entonces seguramente Yunho le buscaría para “matarle” y probablemente el perdón no estaría en sus pensamientos.

- Ahh, Hyun… - el jadeo contra la palma de su mano le hizo sentir ricos temblores de placer; el aliento cálido del gemelo es el culpable, y los propios espasmos de éste consecuencia de su mano que sigue estimulándole, le ponen algo más. El ninja no podía contenerse más. Necesitaba tener a este chico. Necesitaba unirse a él. Y necesita hacerlo ahora… - Hyun, qué…

- Shh, dijiste que lo querías, HyunShik… - jadea con voz ronca mordisqueando suavemente la piel de su cuello sin llegar a revelar sus colmillos aunque sus largas y filosas uñas hayan crecido ya.

El ninja le ha rasgado los pantalones alrededor del trasero, ha hecho una abertura también en su ropa interior, se ha pegado tanto a él que es imposible no sentir la parte exacta de sus anatomías que están en contacto. El falo del ninja se le clava entre los muslos y el calor que le cubre el rostro al gemelo es doble, vergüenza y excitación juntas.

- No hay tiempo ni espacio para prepararte… - gime en su oído inclinándole apenas un poco y separándole las piernas con una de las suyas entre ellas… - necesito que reveles tu naturaleza, HyunShik…

El gemelo le mira a través del ventanal. El fuego en las oscuras pupilas le estremece de pies a cabeza, y al segundo sus colmillos como los iris azules están ahí. El mundo alrededor ha dejado de existir para él, por tanto de importarle, si alguien les ve o se da cuenta le importa un reverendo cacahuate.

- muerde… - el ninja gime de nuevo mientras ofrece su mano a la boca del gemelo, quien le mira confundido a través del reflejo… - es para que cuando gimas no te escuchen… - explica y al segundo siente los colmillos de su novio cerrarse en su muñeca.

Byung Hyun aprovecha entonces para enterrarse en el comprimido anillo. La carne caliente y rugosa de su interior le sofoca, suda de puro deseo y es imposible aguardar. Gime contra la nuca de su novio aunque tenga que inclinarse un poco para estar a esa altura, manda cada gemido al fondo de su garganta “ordenándoles” callar mientras mueve su pelvis adelante y atrás embistiendo contra el estrecho pasaje que más parece comprimirse a cada una de sus estocadas.

HyunShik muerde más fuerte cuando la incómoda invasión se transforma en esas embestidas que le hacen sentir algo sofocado y mareado, succionando de la sangre de su novio cuando esas penetraciones le mandan corrientes exquisitas de sumo placer y no encuentra otra forma de callar sus gemidos más que succionando la sangre del ninja. Byung Hyun clava sus colmillos en el hombro del gemelo Jung cuando el placer le supera. Ninguno podría decir con certeza si es que en aquel momento alguien se ha percatado de la perversa situación. Y francamente no les importa.

La cercanía de sus cuerpos y el apretujado espacio forma la pantalla necesaria para que el acto que se lleva a cabo pase casi desapercibido. Los pares de ojos que parecen caer en cuenta de lo sucedido se hacen de la vista gorda y disfrutan del espectáculo que se monta el par de varones sexys.

HyunShik ha dejado de succionar pero su mordida permanece firme callando así sus gemidos, los sonidos guturales que emergen de su garganta mueren entre el ruido de murmullos y el roce del metro con las vías. Los gemidos de Byung Hyun, por otro lado, siguen acallados contra el hombro de su joven novio, en tanto sus pelvis se mueven tan frenéticamente y veloz que la vista humana no podría captar su movimiento real. Instantes después la excitación que ha subido por los cielos le lleva a correrse, soltando toda su semilla en el interior de su novio, el gemelo gimotea cuando siente la cálida esencia llenarle y en respuesta su falo explota mojando la mano que no dejó de estimularle.

Ambos respiran descontrolados, se miran a través del reflejo en la ventana y sonríen entre nerviosos y complacidos. HyunShik no quiere que el falo de su novio salga de su interior, y Byung Hyun solo piensa en cómo poder desaparecer de ahí, llevarle a su departamento y continuar una segunda ronda. No tiene suficiente, tal vez nunca lo tenga.

Esto se llama amor.
Pero quizá, solo quizá, sea mejor evitar que el Diurno se entere de ninguna manera.
Claro que, complacer sus deseos y hacer que HyunShik tenga aquel caminar extraño provoca los celos de su appa por consecuencia. Pero esa, es una historia de la que Jaejoong ha de encargarse de escribir sus letras.


FIN

domingo, 17 de febrero de 2013

BONUS 7 KenMin



Pues aquí estamos *-* en el último bonus del fic, y por tanto cerrando definitivamente esta entrega. He disfrutado enormemente compartiendo este proyecto con ustedes, y agradezco de antemano todos los comentarios que han dejado, he leído todos y cada uno de ellos y me ha dado gusto saber sus reacciones, conocer las expectativas y alimentarles un poco más ese amor por los bebos. 


**BONUS (Parte 7)**

**//**//**//**//**


*****
Palacio del Este (Changdeokgung)
Recinto del principado.

Kenryu le observa –en realidad siempre lo hace, incluso si estuvo en coma, todos sus sentidos estuvieron al pendiente de su amante–, el híbrido nota al morocho inquieto, le ve caminar de aquí para allá casi con aire taciturno, algo le preocupa y él no sabe qué es esta vez. Se acerca con la intención de cuestionar, apoya su mano en el hombro de ChangMin y él le responde con un sorpresivo ataque que le hizo gemir adolorido y revelar su naturaleza nocturna casi por instinto. ChangMin ha clavado sus largas uñas en sus hombros al tiempo que le empujó firmemente contra el suelo respirando pesadamente.

- ChangMin ah… - gruñe volviendo a ocultar su naturaleza nocturna, sujetando las muñecas de su amante y jalándolas fuera de su cuerpo.

- ¡Kenryu! – el morocho recién parece enfocarle y parpadea visiblemente confundido. Algo le sucede y no está seguro de lo que es.

- Está bien. Parece que solo estabas algo perdido en tus pensamientos… - sostiene la mirada de su amante y le hace temblar, el morocho no gusta de este tipo de observación particularmente, le hace sentir vulnerable y con el alma al desnudo… - Oh, hay algo ahí que no me hubiera esperado, ChangMin ah… - una sonrisa se curva en labios del japonés y el morocho parpadea todavía más confundido.

- Ken… - le nombra a medias, jadeando en medio de ese beso salvaje pero dulce que de pronto recibe.

Kenryu se hace de su boca como si de la nada la vida le fuese a depender de ello. ChangMin se deja arrastrar, no le importa en absoluto ser besado así o como se le antoje a su amante. Se siente demasiado bien como para negarse. De pronto le arden las mejillas, pareciera que se ha avergonzado por el intenso beso compartido, se queda medio atontado cuando el pelicastaño se separa de sus labios comenzando a depositar besos por su rostro demasiado contento al parecer solo porque sí.

ChangMin no ha ocultado su naturaleza nocturna, siguen ahí las largas y filosas uñas, los colmillos desarrolados y sus iris azules dándole ese toque místico y seductor al morocho. A Kenryu parece no importarle esto, él mantiene su forma humana y le besa más, como si no pudiera saciarse de su amante. El morocho busca sus labios de nuevo, se besan fogoso hasta que el aliento les escasea de nuevo y se ven obligados a separarse. ChangMin sujeta el rostro de Kenryu para que le mire a los ojos…

- ¿Por qué la repentina efusión, Kenryu?

- ¿No lo sabes?... – cuestiona sonriendo de medio lado, ampliando la sonrisa cuando el morocho niega con la cabeza… - ¿No lo sientes? – pregunta de nuevo, llevando una de sus manos al vientre plano de su amante.

ChangMin abre los ojos desmesuradamente sin poder creer que ha interpretado apropiadamente lo que su amante intenta decirle. Sostiene la mirada de Kenryu y en silencio le pregunta si está diciendo lo que cree que le está diciendo. El pelicastaño asiente vigorosamente y le carga en vilo dando vueltas con él entre sus brazos, las piernas del morocho se anclan automáticamente a la cintura de su amante para sustentarse a su cuerpo y sonríe medio confundido pero gratamente feliz. Es raro pero todavía lo suficientemente valioso como para considerar festejarlo.

- Espera. ¿Cómo lo sabes?... – el morocho le pregunta unos instantes después, cuando finalmente su amante deja de darles vueltas. Kenryu le besa corto antes de responder, acaricia sus mejillas con una mano mientras la otra sigue asida a su cintura sin querer soltarle, todavía sosteniéndole alzado del piso. 

- Lo vi en tus ojos. Además, esa actitud tuya de defensa por instinto, solo te la llegué a ver cuando estabas embarazado de Tenshi. Y bueno, estos días has tenido cada antojo… - suelta con una risa alborotada, besándole más y llevándole con prisas a la habitación. Ahora solo quiere hacerle el amor.

Apenas entran ambos se abrazan de nuevo al cuerpo del otro, se devoran los labios y dejan correr sus manos a tientas deshaciéndose de las ropas del otro, no importa si las desgarran, solo necesitan el contacto piel a piel. Los jadeos aparecen de inmediato, los húmedos besos y las ardientes caricias. Kenryu le empuja contra un muro, le apresa contra la superficie y usa su cuerpo para presionarle contra el frío muro, sus dedos vagan por toda piel a su alcance, sus labios no se despegan más que lo suficiente para tomar otro poco de aire y continuar con la sabrosa labor de comerse los labios. ChangMin no para de jadear, gime bajito ahogado entre besos, entre ese calor exquisito que sofoca sus sentidos y le hace sentir un poco mareado.

A ChangMin no le extraña sentir las manos de Kenryu separando sus glúteos y levantar una de sus piernas para hacerse espacio suficiente entre ellas y rozar así su contraída intimidad con la punta de su sensible miembro lo suficientemente erecto como para saber que le haría sangrar un poco entrando así sin ningún tipo de preparación. Pero tras mantener su naturaleza vampira sabe también que la herida sanará rápido y que la estela de incomodidad será expresamente reemplazada por el crudo placer de la unión de sus cuerpos.

- ¡Date prisa, Kenryu! – gime contra sus labios, lamiéndoselos con gula y abrazándose mejor a su cuerpo rodeándole la espalda. Los iris azules se mantienen fijos en las oscuras pupilas de su amante.

- ¿Salvaje?... – cuestiona con tinte divertido, jugando con la punta de su miembro haciendo círculos en torno al anillo deseoso.

- Aprovecha ahora porque en unos meses ni de broma te dejo metérmela así… - el morocho le gruñe desesperado, clavándole las uñas en la espalda y obligándole de aquella manera a revelar su naturaleza híbrida.

Lo cual por cierto, también hace de aquella parte de la anatomía del híbrido un falo más potente que sin miramiento se clava en la comprimida intimidad del morocho.

- ¡Mgh! – ambos gimen. Kenryu de sofocante placer, ChangMin con ligera incomodidad, mordiéndole el cuello al sentir esa húmedad que sabe se debe a la sangre que ha derramado.

Las primeras embestidas de Kenryu arden un poco, todavía no está listo y su intimidad no se ha dilatado lo suficiente, el anillo se ha rasgado y su sangre sigue fluyendo unos instantes más antes de comenzar a sanar gracias a su naturaleza nocturna. Kenryu le sujeta firmemente y embiste con ritmo, ni muy lento ni muy rápido, gime en su oído con aire animal mientras los colmillos de su amante siguen clavados en la piel de su cuello, succionando un poco de su sangre alimentándose de él y sintiendo ambos un peculiar calor correrles en el torrente sanguíneo. Luego simplemente el ritmo aumenta segundo a segundo.

ChangMin gimotea entre gruñidos de placer, se aferra al cuello de su amante y demanda de su boca nuevos besos, aunque algo más cortos e intermitentes pues todos sus signos vitales se han alterado por causa de la excitación. El miembro de Kenryu gana más y más terreno dentro de sí, el roce de su carne caliente entrando y saliendo de su intimidad le hace sentir más febril; su propia erección se fricciona prisionera entre ambos cuerpos pero la estimulación de pronto no le es suficiente.

- Ven… - el híbrido gime con voz ronca, saliendo de su interior y jalándole a la cama.

El morocho es empujado de cara al colchón, su espalda es inclinada hasta que su rostro toca la almohada y su trasero elevado recibe la lengua ansiosa de Kenryu llenándole de saliva. Sus piernas tiemblan un poco y los gemidos guturales que se atascan en su garganta le hacen sentir algo más excitado. Contener los impúdicos sonidos que claman por expresarse le produce esta sensación morbosa de placer.

- ¡Mghh! – gime casi desesperado, tensando las manos en puño y mordiendo (literalmente) la almohada cuando una mano de su amante se cierra sobre la base de su virilidad comenzando a bombear.

Esa mano no tarda en jugar con sus testículos, y la lengua que se entretenía humectando su intimidad, se desliza sinuosa por su ingle y más allá hasta sus testículos, lamiéndolos con lujuria, siguiendo cuesta arriba hasta su tronco. ChangMin de pronto se supo de medio lado sobre el colchón, con el cuerpo de Kenryu acomodado entre sus piernas, por lo que una de ellas estaba elevada en ángulo para mayor espacio para el pelicastaño. La boca del híbrido ha comenzado a succionar tortuosamente su pene, chupando concienzudamente la punta y volviendo a bajar lascivamente hasta la base tragándole por completo, sintiendo el fondo de su garganta y escuchando esas arcadas naturales ante su tamaño. ChangMin casi se siente orgulloso, no es que le importe nada sobre tamaños y esas cosas, pero provocarle estas sensaciones a su amante le ponen más a ser posible.

- ¡Mierda! ¡Tendremos otro pervertido o pervertida como sigas haciendo eso! – gimotea mordiéndose los labios, rasgándoselos con sus colmillos, probando de su sangre pero sanando de inmediato.

Pero Kenryu no dice nada, sigue succionando, cada vez más rápido y fuerte hasta sentir ese sabor agridulce impregnársele en las paredes bucales e instantes después, toda la semilla de ChangMin explotar en su garganta. El pelicastaño traga el semen y sube con besos por el torso del morocho, reparte lamidas y chupa algunas porciones de piel dejando marquitas que no tardan en desaparecer.

- Vuelve a tu forma humana… - le gruñe antes de tironear su labio inferior, queriendo poder dejarle marcas de verdad que no desaparezcan por causa de su naturaleza vampira.

- ¡No me da la gana!

- ChangMin…

El morocho le sostiene la mirada con el ceño fruncido, pero luego de sentir esa estocada con que su amante le penetra de una con frenético salvajismo, él casi (recalquemos el casi) sumiso, cede su vampirismo y conserva su forma humana. El pelicastaño sonríe complacido y le compensa con una nueva ronda de besos y caricias, le chupa los pezones, los besa y los lame, acaricia su vientre plano y le besa particularmente cariñoso, platicando con el pequeño ser que ahora crece ahí dentro, le promete un mundo mejor y ser un padre digno de su grandeza. ChangMin se siente tentado de reclamarle la atención hacia su hijo, pero borra todo pensamiento de su cabeza cuando es de nuevo el único receptor de sus caricias, suspiros, gemidos y besos. De las lentas estocadas que le hacen sentir algo más acalorado y sudoroso.

De pronto este hacer el amor se vuelve una danza romántica y suave. Casi parece un vals. Una fina, delicada y dulce melodía de tonadas calmadas que le hacen sentir tan vulnerable y especial que no importa más nada. Estar unido a Kenryu le recuerda el amor compartido, las aventuras compartidas, las dolorosas experiencias del ayer y las renovadas ganas de vivir cada día.

ChangMin se ancla al cuerpo de Kenryu gimiendo ronco para él, besándole la piel del cuello con devoción; besándole con parsimonia, con detenimiento y absoluto cariño. Nunca podría encontrar mejor complemento que este hombre que ha sabido no solo enseñarle a amar, sino también a perdonar, confiar y solar. Kenryu ha sido la luz de su oscura vida, no solo por la obvia naturaleza nocturna, sino también por la difícil historia de su existencia. De una forma u otra, Kenryu había ayudado a que su padre Won Dae se diera cuenta de que él como hijo ilegítimo todavía tenía todo el derecho de ser amado como hijo de su madre. Kenryu le ha dado la dicha de una familia (la que incluso se incrementará aún más algunos meses después), le ha dado todo cuanto ha necesitado, ha estado con él en los momentos más difíciles, como en los más hermosos de su vida.

Así, con aquellos pensamientos revoloteando en su nublada mente seducida por el placer de las penetraciones y el roce piel a piel con su amante, el morocho tensa el cuerpo al sentir todo ese avasallador calor centrándosele en el bajo vientre, y casi instintivamente se aferra más al cuerpo del pelicastaño, gimiendo más ronco y luchando desde ya contra las oleadas de placer que parecen romper en su espalda baja arrastrándole al inevitable orgasmo. Los cuerpos sudorosos y febriles caen de lleno entre las revueltas mantas, el aroma a sexo y el asfixiante calor de la habitación es todo lo que flota entre aquellas paredes.

Un suave beso y una sonrisa, sus cuerpos entrelazándose al instante y la promesa muda de todo el amor posible en adelante. No hace falta pronunciar palabra alguna en aquel momento. Todavía tienen una larga vida por delante para compartir.

*****

- ¡SooYun eres peor que tu hermano! ¡Joder, Junsu ayúdame! – Park está que no haya su lugar porque sí, su pequeña princesita ha decidido comenzar a salir con un chico recientemente. Un chico que por supuesto, no le agrada al lycan.

- No hables así, Chunnie… - el castaño le fulmina con la mirada e ignora el bufido de su amante, centra su mirada en su hija y le toma unas fotos para el recuerdo.

- Umma, es vergonzoso… - le rezonga lindamente, ruborizándose tenuemente y sintiéndose más niña de lo que nunca. Aunque 19 años rebozan ya en su juvenil apariencia femenina.

- Procura no llegar tarde o tu padre se pondrá bestia y querrá salir en tu búsqueda… - le sonríe orgulloso, acomodando el flequillo en la frente de su hija.

- Estaré a tiempo en casa… - sonríe y da un beso rápido en la mejilla de su umma, y uno más en la de su appa aunque éste solo le gruña todavía receloso de la cita de su hija…

- Mostrar un poco más de felicidad por tu hija no te vendría mal, Yoochun ah… - otro bufido… - Me da gusto que haya encontrado a alguien, así se que su corazón ha comenzado a sanar… - murmura y sin necesidad de mirar a su amante sabe que éste ha suavizado su expresión y bajado considerablemente sus celos.

Junsu tiene razón, aunque Yoochun de momento no vaya a decirlo. Le da mucho gusto saber que su preciada princesa no sufre más por el amor no correspondido de Hyun Ki.

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Para cuando la tripa de ChangMin lucía de unos seis meses de gestación, la probable noticia de más embarazos se coló rápidamente entre las familias. ¿Saber si era así o no? Eso me temo, queridas lectoras, no lo sabremos con certeza pues las páginas de esta historia han llegado a su fin.


¿Han comprendido realmente cuál es el punto de quiebre de su profunda oscuridad?



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FIN