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viernes, 6 de diciembre de 2013

break Up the Dark




Título: BREAK UP THE DARK
 Estado: TERMINADO
Autora: Felina
Arte: Maki
Parejas: YunJae, YooSu, KenMin
Género: Romance, Suspenso, Fantasía
Clasificación: NC-18
Advertencia: Lemon (Probablemente en la mayoría de los capítulos)
Resumen: En un mundo donde la paz nunca es eterna y la ambición humana no cesa; licántropos y vampiros se verán envueltos en una nueva guerra de poder, ambiciones, injurias, pasión, lujuria y pecado. ¿Conociste tu profunda oscuridad? Prepárate para desgarrarla en su más sombría realidad.



sábado, 17 de agosto de 2013

EXTRAS (YooSu & ByungShik)



Los escribí casi de recién que terminó el fic, pero solo los había compartido en mi facebook, así que los dejo acá para quien guste leerlos ;D

Advertidas están del YS que es en sus formas lobunas xD y ps el ByungShik fue nada más para satisfacer (?) el morbo de "ver" cm lo hacían en el metro xDDD 




*****
ESPECIAL YOOSU LOBUNO


*****
China

Junsu está aburrido. Yoochun se ha marchado otra vez a una tonta reunión con representantes del grupo Sentinella.

- Se suponía que tendríamos una especie de vacaciones… - rezonga con pucheros, caminando de nuevo por los jardines de la amplia mansión de su amante. Ligeras ropas blancas de seda cubren su cuerpo, pero sus descalzos pies se deslizan por los pastos con gracia. Él está aburrido, incluso tentado de salir a correr como lobo.

Y lo hace, llegando hasta aquél lago del que bebe agua hasta que siente aquella tibia humedad en su intimidad, replegando la peluda cola entre las piernas, girándose tan solo para descubrir al lycan louxsna relamiéndose el hocico con brillantes ojos negros.

La mente humana del castaño se aturde tras caer en cuenta de la sensación húmeda de antes. El lobo se sienta sobre sus patas traseras mirando detenidamente los ojos del louxsna, el hombre dentro de aquel cuerpo animal se pregunta si es que su amante tendrá acaso cierto morbo por hacer eso en sus formas animales. El pensamiento eriza incluso el pelaje del lobo y si tuviera la capacidad de ruborizarse bajo aquella forma, definitivamente lo haría. Con suerte y no es así.

El lycan louxsna avanzó lentamente hacia el animae fata, su abultada cola se movía sigilosa de un lado a otro, siempre en alto como si estuviese ostentando poder y galantería –si el animae fata tuviese tiempo para pensar en algo más que la repentina vergüenza que le asalta al saberse tan intensamente observado, sabría que la actitud del lycan louxsna es una forma de cortejo guiado por el instinto animal que en aquel momento seduce los sentidos de Yoochun–. Junsu pensó que definitivamente algo raro pasaba con Yoochun hoy. Además, ¿cómo llegó tan silenciosamente que no le percibió ni por su aroma? Oh claro, había estado demasiado ocupado siendo aburrido y buscando un poco de diversión en el bosque como para percatarse, tanta tranquilidad le hacía bajar la guardia. O quizá era que de hecho inconscientemente sabía que no había motivo para “temer” la presencia de su amante. Cosa de instinto si hay que ponerlo en algún término coloquial.

Cuando el lycan louxsna se detuvo ante el animae fata, el hocico del lobo mayor descendió hasta rozar el de su congénere, nariz con nariz antes de comenzar a olfatear por las puntiagudas orejas y más abajo por el ancho cuello provisto de sedoso pelaje. Junsu se tensó involuntariamente ante la revisión olfativa de su amante, pero se mantuvo quieto en su lugar, haciendo esos peculiares sonidos guturales con su garganta, aullando quedito cuando el hocico del louxsna alcanzó su falo animal, olfateándole concienzudamente, sentía la húmeda nariz acariciando la extensión y su corazón bombeaba mucho, mucho más a prisa.

La tibia y rugosa lengua del lycan louxsna sale entonces acariciando el falo del animae fata, una sola lamida es suficiente para hacer que el lobo menor recule con las orejas gachas y aquellos sonidos guturales que podrían ser considerados como gimoteos avergonzados. El lobo mayor gruñe y muestra los colmillos en un gesto que no es precisamente amenazante pero funciona igual para “ordenar” al lobo menor a detenerse y quedarse quieto de nuevo. La mente humana del castaño se avergüenza considerablemente tras obedecer y quedarse parado un par de pasos atrás hasta donde había reculado, el lobo mayor vuelve a acercarse con toda la intención de continuar por donde se había quedado. Pero la postura del animae fata le impide un poco la acción, así que recurre a lo único que se le pasa por la mente nublada por el instinto.

De pronto el animae fata se supo de lomo al pasto, con sus cuatro extremidades al cielo y el cuerpo del lycan louxsna cubriendo el suyo. Los grandes ojos negros turquesados quedan prendados de los suyos y los tonos azul verdoso en el pelaje sedoso de todo su cuerpo brillando particularmente intenso este día. Algo ahí iba extraño. Junsu no sabe dilucidar claramente lo que es, y Yoochun no parece ir para nada por los términos de explicar nada cuando sigue bajo su forma animal mirándole con esa intensidad que le pone sumamente nervioso.

El rostro del lycan louxsna desciende de nuevo, su nariz le olfatea con calma otra vez y el cuerpo del animae fata tiembla bajo aquella supervisión, sobre todo cuando se repite aquella bochornosa acción con que el lobo mayor se decide a explorar su intimidad lamiendo numerosas veces la extensión de su falo animal. La mente de Junsu colapsa en algún punto de aquella húmeda sensación que trastoca sus sentidos, por un segundo intenta volver a su forma humana pero un gruñido ronco del lycan louxsna le advierte no hacerlo. Las orejas del animae fata se sacuden en respuesta y como una forma de manifestar su vergüenza, el lobo mayor sin embargo no cede, gruñe una segunda vez y para remarcar su advertencia muerde la parte interna de una de las piernas traseras del lobo menor.

Un maullido casi sumiso suena en la garganta del animae fata, y el lycan louxsna lame conciliador cual si estuviese pidiendo una disculpa. Pronto la lengua potente se pierde de nuevo por la ingle hasta el falo animal, lamiendo sin prisas y provocando los gemidos guturales del lobo menor. La mente de Junsu no encuentra punto de equilibrio, sus sentidos siguen trabados entre la vergüenza y el morbo. Las sensaciones son diferentes y casi parecen quemarle las entrañas.

La mente de Yoochun sigue dominada por su instinto animal, jura y perjura que Junsu está en celo porque su aroma penetrante no hace más que impregnársele en la nariz e instarlo a poseerlo. La lengua que consentía el falo animal del animae fata resbala hasta la cavidad anal, la esponjosa cola del lobo menor se agita inconscientemente cubriéndose aquella zona. El lycan louxsna gruñe de nuevo y recibe en respuesta un aullido quedito al tiempo que la cola se hace a un lado dejándole espacio para lamer aquella entrada. El pelaje alrededor de aquella parte de la anatomía del animae fata le produce una extraña sensación cosquillosa pero nada le detiene de seguir adelante. Introduce su lengua en aquel espacio cual si fueran humanos pero consciente de que están bajo sus formas animales. La mente de Yoochun vuela y se regocija en los temblorcitos que sacuden el cuerpo del animae fata y reconoce como la vergüenza de su amante, Junsu quizá esté teniendo un debate mental entre continuar bajo aquella forma o recobrar su apariencia humana. Yoochun sonríe internamente ante la tentadora imagen de su amante sumido en bochorno.

Muriendo de vergüenza, la mente de Junsu cede un poco a su instinto animal en espera de disminuir aquella sensación de tímido retraimiento. Los sonidos guturales que surgen de su garganta cambian en tono, parece estar disfrutando finalmente las atenciones del lycan louxsna. La poderosa lengua del lobo mayor se adentra humedeciendo y rozando la carne caliente de su anillo rugoso. Pero aquello no resulta suficiente para el louxsna, aparta su lengua e insta al animae fata a levantarse, pararse en sus cuatro extremidades y alzar la peluda cola para tener acceso a su humedecida intimidad. La mente de Yoochun colapsa cuando se entierra en el cuerpo del animae fata, la sensación es sofocantemente enloquecedora, su falo animal es comprimido por aquella intimidad algo más profunda y caliente.

El louxsna está por comenzar a embestir aquel cuerpo lobuno cuando escucha maullidos lejanos haciendo eco en el bosque. Los sentidos del lycan louxsna se ponen en alerta, las orejas se irguen y agitan de un lado a otro captando cada maullido. Comprende el mensaje de aquellos alaridos y no duda en responder con un rugido alto, ronco y amenazante. La mente de Yoochun sabe que aquellos maullidos que ha escuchado provienen de licántropos que han captado el aroma del animae fata y reclaman derecho para “aparearse” con él. Por supuesto que el lycan louxsna ha bramado con toda la potencia de su naturaleza nocturna para marcar territorio. Las orejas del animae fata se replegaron sumisas mientras su cuerpo permanece quieto habiendo recibido el del louxsna, el instinto animal se siente halagado, como la hembra alpha que sabe que su macho alpha defiende su territorio.

El lycan louxsna ha montado al animae fata por detrás con firmeza, el lobo mayor siente su falo hinchado demasiado caliente, y no duda en comenzar a embestir empujando la pelvis rítmicamente contra el lobo menor, que dominado por la fuerza y el tamaño del louxsna se entrega sumisamente gimiendo guturalmente con el pelaje erizado y sosteniéndose fuertemente con sus cuatro extremidades. No mucho después el louxsna siente venir su eyaculación, y tras derramar su esencia en la entrada del animae fata se decide a recular. Es imposible salir de aquella cerrada intimidad que le retiene y en segundos estimula de nuevo su pene inyectándole rápidamente de sangre y excitación.

Oh sí, si Yoochun tuviese tiempo para pensar recordaría que bajo su forma animal lobuna la unión con Junsu se rige por el comportamiento animal. No es de extrañar pues que una hora después y tras varias eyaculaciones, el louxsna finalmente pueda “desconectarse” del cuerpo del animae fata al que había permanecido “pegado” hasta agotar las cargas de su falo animal.

- ¡Yah! ¿En qué estabas pensando que me arrastraste a esta bochornosa situación? – Junsu le rezonga con el rostro colorado, desnudo tirado en el pasto con el cuerpo sudado y algunas hierbas pegadas a su piel.

- No estaba pensando claramente, tu aroma me ha distraído demasiado… - Yoochun se defiende con semblante relajado, todavía de rodillas entre las piernas de su amante, observando su semen resbalar entre sus glúteos… - Sigue escurriendo… - comenta concentrado, levantándole las piernas al castaño y usando sus dedos para sacar la mayor cantidad posible de su semilla de aquella cavidad.

- ¡Yoochun! – le respinga avergonzado. Además de que escose un poco. La actividad sexual bajo su forma animal es… triplemente más agotador que bajo su apariencia humana. Si así llega a pensar que Yoochun puede partirle en dos, como louxsna pues… la sensación se triplica.

- Está irritado. ¿Te dolió? – cuestiona serio, frunciendo el ceño tras saber que esto es su culpa. Junsu niega con la cabeza y siente sus mejillas arder, nota la apariencia del licántropo primitivo cobrar forma en Yoochun y la lengua de éste pasearse por su intimidad dejándole una sensación de alivio que le hace suspirar.

Este momento le recuerda inevitablemente al pasaje aquel en que aún siendo humano y antes de la transformación de Yoochun como lycan louxsna, fue curado por el licántropo enojado y herido en su orgullo como en sus sentimientos tras su cautiverio con Zhang Yiang. Incluso entonces la cercanía de Yoochun bajo la forma de su naturaleza nocturna le había puesto nervioso.

- Había mucho de mi semen dentro de ti… - la voz ronca de su amante le trae de vuelta a la realidad, y el castaño solo atina a sonrojarse cuando capta el mensaje… - ¿Crees que pueda preñarte ahora?

- ¡Yah! ¡No soy hembra para que me “preñes”!

- Pero te embarazaste antes de SooYun y ChulSoo. Por cierto, tendré más cuidado con ellos dos, sobre todo con SooYun, es más probable que ella efectivamente entre en celo… - gruñó de mala gana, pronunciando el fruncir de su ceño de solo imaginar a la jauría de “lobos” que andarían tras su princesa.

- ¿No se te quitará nunca lo celoso? – puchea dejándose hacer cuando el pelinegro se perfila nuevamente entre sus piernas colocando la punta de su erecto miembro en la entrada dilatada y húmeda, y por supuesto sana.

- Nunca. Y menos si van tras cualquier miembro de mi familia. Tú mismo has escuchado a todos esos licántropos que reclamaban algún derecho sobre ti… - volvió a gruñir, empujando su pelvis adentrándose suavemente en el delgado cuerpo de su amante.

- ¡Ngh, Chun! ¿No te cansas?... – gimotea ligeramente avergonzado, muy excitado. Tal vez y la perversión definitivamente era contagiosa. O quizá sus hormonas van alteradas. Mejor no pensar.

- ¿De ti? ¡Nunca! – una embestida y ese calor sofocante que le hace gemir ronco.

- No es justo Chun, ahh siempre quieres hacer todo el “trabajo”… - puchea al tiempo que le empuja hasta que su amante queda sentado sobre el pasto… - quiero montar a mi macho alpha ya que me has estado tratando como tu “hembra alpha”… - sonríe avergonzado, pero con esa mirada castaña brillante cubierta de deseo.

Y oh sí, la noche apenas ha comenzado.


FIN











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Byung <3 Shik

De pronto el movimiento de otros pasajeros hizo que Byung Hyun se pegara al cuerpo de su pequeño novio, rozando su pelvis contra el trasero de HyunShik, quien sonrió al notar en el reflejo del cristal el tenue rubor en las mejillas del mayor. En verdad a veces su novio parecía más adolescente que él. El gemelo sonrió con malicia y comenzó a mover su trasero contra la pelvis de su novio rozando descaradamente su entrepierna. Byung Hyun gruñó excitado, abrazándole la cintura y deteniendo firmemente sus movimientos.

- No hagas eso…

- Por qué no. Somos novios, es normal que nos excitemos en situaciones así…

- HyunShik…

- Escucha. No necesito que te tomes con indulgencia la atracción que sientes por mí. No quiero ni debo esperar más, puedo parecer un chiquillo pero soy un maldito vampiro. ¡Quiero que me tomes ya!... – Aquellas palabras habían encendido esa naturaleza a la perversión tan característica de los vampiros. El autocontrol tan nítido de los ninjas que por excelencia les era enseñado durante sus entrenamientos estaba cediendo terreno a su naturaleza nocturna.

- ¿Y acaso quieres que te tome aquí mismo? ¿Delante de toda esta gente? – el ninja susurró con voz sexy al oído del gemelo, haciéndole estremecer y que se le erice el vello de la nuca electrizando todo su cuerpo.

- ¿Lo harías? – el gemelo le miró a través del reflejo en la ventana. Los ojos oscuros le miraron con intensidad y la lengua del ninja corrió a lo largo de su cuello haciéndole jadear y sentir más escalofríos.

- ¿Quieres que lo haga? – el ninja reformuló, colando una de sus manos bajo la ropa del gemelo mientras la otra permanece asida a su cintura y su pelvis oscila suavemente adelante y atrás simulando eróticas embestidas. HyunShik tembló presa de su excitación y se sonrojó como termostato tras ver que unas personas les miraban raro e intentaban alejarse de su lado…. – No prestes atención a nada más, escúchame solo a mí… - la voz rasposa del ninja tinturada de pasión se coló en los oídos del gemelo… - ¿Quieres que no me tome con indulgencia la atracción que siento por ti? Porque si hago eso entonces definitivamente voy a hacerte explotar aquí mismo… - susurró mordiéndole el lóbulo de la oreja, apretándole un poco más y permitiendo que sienta el bulto que ya se ha formado entre sus pantalones.

HyunShik se mordió los labios con el rostro enrojecido, entonces no solo de vergüenza sino también de expectativa. Byung Hyun en verdad parecía tomarse aquella advertencia como mandato. Lo supo en el momento en que sintió que le acercaba del todo al muro de metal y le desabrochaba los pantalones colando una de sus manos entre ellos alcanzando la semidespierta erección.

- Hyun… - jadeó agachando la cabeza y temblando al sentir los dedos de su novio cerrarse sobre la cabeza de su falo despertándole un poco más.

- No debiste pedirme que me olvidara de mi indulgencia. El autoncontrol que mantuve a raya se ha ido de vacaciones, HyunShik… - el ninja tomó el tronco de aquel trozo de carne comenzando a bombear.

El gemelo Jung se mordió los labios con mayor fuerza. De algún modo tenía que evitar que los gemidos que se le agolpaban en la garganta salieran a flote. La cantidad de personas a bordo de aquel metro estaban ajenas a lo sucedido, pero como él se distrajera y dejara salir todo ese placer que contiene en su cuerpo, seguramente por mínimo traumaban a más de una persona. A saber la cantidad de pervertidos vouyeristas que podrían andar por ahí. Y eso en definitiva no era importante. No cuando la mano del ninja hace un magnífico trabajo y su voz le pone algo más caliente.

- ¿Quieres mi boca en lugar de mi mano? – Byung Hyun jadeó en su oído, mandándole miles de chispazos eléctricos corriendo por su columna cada que su aliento tibio le golpeaba la febril piel… - ¿Quieres mi lengua subiendo y bajando por toda tu extensión?... – lamió su cuello sin dejar de mover su mano masturbándole a un ritmo casi lento, aumentando de tanto en tanto el ritmo hasta casi volverlo frenético.

- ¡Mgh! – gimió ahogado, sus entrecortados jadeos amortiguados no solo por la prisión de sus dientes alrededor de la blanda carne de sus labios; sino también porque la mano del ninja está ahí cubriendo su boca.

Al mismo tiempo, Byung Hyun continuó moviendo su pelvis contra el trasero de su joven novio, sintiendo su dureza sumamente erguida, caliente e incómoda entre sus pantalones, clamando por un poco de atención. Byung Hyun pensó si aquella idea que le rondaba en la cabeza sería adecuada para seguirla. Como cualquiera se percatara de lo que estaba haciendo esto podría llegar hasta oídos de sus suegros y entonces seguramente Yunho le buscaría para “matarle” y probablemente el perdón no estaría en sus pensamientos.

- Ahh, Hyun… - el jadeo contra la palma de su mano le hizo sentir ricos temblores de placer; el aliento cálido del gemelo es el culpable, y los propios espasmos de éste consecuencia de su mano que sigue estimulándole, le ponen algo más. El ninja no podía contenerse más. Necesitaba tener a este chico. Necesitaba unirse a él. Y necesita hacerlo ahora… - Hyun, qué…

- Shh, dijiste que lo querías, HyunShik… - jadea con voz ronca mordisqueando suavemente la piel de su cuello sin llegar a revelar sus colmillos aunque sus largas y filosas uñas hayan crecido ya.

El ninja le ha rasgado los pantalones alrededor del trasero, ha hecho una abertura también en su ropa interior, se ha pegado tanto a él que es imposible no sentir la parte exacta de sus anatomías que están en contacto. El falo del ninja se le clava entre los muslos y el calor que le cubre el rostro al gemelo es doble, vergüenza y excitación juntas.

- No hay tiempo ni espacio para prepararte… - gime en su oído inclinándole apenas un poco y separándole las piernas con una de las suyas entre ellas… - necesito que reveles tu naturaleza, HyunShik…

El gemelo le mira a través del ventanal. El fuego en las oscuras pupilas le estremece de pies a cabeza, y al segundo sus colmillos como los iris azules están ahí. El mundo alrededor ha dejado de existir para él, por tanto de importarle, si alguien les ve o se da cuenta le importa un reverendo cacahuate.

- muerde… - el ninja gime de nuevo mientras ofrece su mano a la boca del gemelo, quien le mira confundido a través del reflejo… - es para que cuando gimas no te escuchen… - explica y al segundo siente los colmillos de su novio cerrarse en su muñeca.

Byung Hyun aprovecha entonces para enterrarse en el comprimido anillo. La carne caliente y rugosa de su interior le sofoca, suda de puro deseo y es imposible aguardar. Gime contra la nuca de su novio aunque tenga que inclinarse un poco para estar a esa altura, manda cada gemido al fondo de su garganta “ordenándoles” callar mientras mueve su pelvis adelante y atrás embistiendo contra el estrecho pasaje que más parece comprimirse a cada una de sus estocadas.

HyunShik muerde más fuerte cuando la incómoda invasión se transforma en esas embestidas que le hacen sentir algo sofocado y mareado, succionando de la sangre de su novio cuando esas penetraciones le mandan corrientes exquisitas de sumo placer y no encuentra otra forma de callar sus gemidos más que succionando la sangre del ninja. Byung Hyun clava sus colmillos en el hombro del gemelo Jung cuando el placer le supera. Ninguno podría decir con certeza si es que en aquel momento alguien se ha percatado de la perversa situación. Y francamente no les importa.

La cercanía de sus cuerpos y el apretujado espacio forma la pantalla necesaria para que el acto que se lleva a cabo pase casi desapercibido. Los pares de ojos que parecen caer en cuenta de lo sucedido se hacen de la vista gorda y disfrutan del espectáculo que se monta el par de varones sexys.

HyunShik ha dejado de succionar pero su mordida permanece firme callando así sus gemidos, los sonidos guturales que emergen de su garganta mueren entre el ruido de murmullos y el roce del metro con las vías. Los gemidos de Byung Hyun, por otro lado, siguen acallados contra el hombro de su joven novio, en tanto sus pelvis se mueven tan frenéticamente y veloz que la vista humana no podría captar su movimiento real. Instantes después la excitación que ha subido por los cielos le lleva a correrse, soltando toda su semilla en el interior de su novio, el gemelo gimotea cuando siente la cálida esencia llenarle y en respuesta su falo explota mojando la mano que no dejó de estimularle.

Ambos respiran descontrolados, se miran a través del reflejo en la ventana y sonríen entre nerviosos y complacidos. HyunShik no quiere que el falo de su novio salga de su interior, y Byung Hyun solo piensa en cómo poder desaparecer de ahí, llevarle a su departamento y continuar una segunda ronda. No tiene suficiente, tal vez nunca lo tenga.

Esto se llama amor.
Pero quizá, solo quizá, sea mejor evitar que el Diurno se entere de ninguna manera.
Claro que, complacer sus deseos y hacer que HyunShik tenga aquel caminar extraño provoca los celos de su appa por consecuencia. Pero esa, es una historia de la que Jaejoong ha de encargarse de escribir sus letras.


FIN

miércoles, 13 de febrero de 2013

Bonus 4 YooSu



 Pues le toca turno a mi YooSu besho~ *--------* 

Y cm en Corea es 14 ya ps, Happy Valentine´s Day~


**BONUS (Parte 4)**

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*****
China

La mente humana del castaño se aturde tras caer en cuenta de la sensación húmeda de antes. El lobo se sienta sobre sus patas traseras mirando detenidamente los ojos del louxsna, el hombre dentro de aquel cuerpo animal se pregunta si es que su amante tendrá acaso cierto morbo por hacer eso en sus formas animales. El pensamiento eriza incluso el pelaje del lobo y si tuviera la capacidad de ruborizarse bajo aquella forma, definitivamente lo haría. Con suerte y no es así.

El lycan louxsna avanzó lentamente hacia el animae fata, su abultada cola se movía sigilosa de un lado a otro, siempre en alto como si estuviese ostentando poder y galantería. Junsu pensó que algo raro pasaba con Yoochun hoy. Además, ¿cómo llegó tan silenciosamente que no le percibió ni por su aroma?

Cuando el lycan louxsna se detuvo ante el animae fata, el hocico del lobo mayor descendió hasta rozar el de su congénere, nariz con nariz antes de comenzar a olfatear por las puntiagudas orejas y más abajo por el ancho cuello provisto de sedoso pelaje. Junsu se tensó involuntariamente ante la revisión olfativa de su amante, pero se mantuvo quieto en su lugar, haciendo esos peculiares sonidos guturales con su garganta, aullando quedito cuando el hocico del louxsna alcanzó su falo animal, olfateándole concienzudamente, sentía la húmeda nariz acariciando la extensión y su corazón bombeaba mucho, mucho más a prisa.

De pronto el animae fata se supo de lomo al pasto, con sus cuatro extremidades al cielo y el cuerpo del lycan louxsna cubriendo el suyo. Los grandes ojos negros prendados de los suyos y los tonos turquesa de todo su cuerpo brillando particularmente intenso ese día. Algo ahí iba extraño.

- ¡Yoochun! – gritó tomado por sorpresa y sumamente avergonzado, habiendo recuperado su forma humana en un segundo.

Su amante le ha penetrado de una. Fuerte, directo, profundo. Lo que trajo el gemido del castaño no fue precisamente la poderosa embestida. No, fue la sensación avasalladora de vergüenza –quizá un poco de morbo también– cuando sintió aquella intromisión y no estuvo seguro de si eran ambos humanos ya o estaban aún bajo su forma animal.

- ¡Yah! ¡Cómo vienes y haces esa clase de cosas! ¡Es… es…! ¡Extraño!

- No es mi culpa que huelas tan bien que mi instinto animal me haya dominado, Junsu ah… - responde tranquilo, quedándose quieto dentro del cuerpo de su amante, inclinándose para capturar esa boquita rosada que había echado en falta esas horas desde que tuvo que dejarle para ir a una reunión con representantes de Sentinella en el país. Todo bien en aquellas tierras.

- ¿De qué estás hablando? – gimotea pucheroso, golpeando el desnudo pecho del pelinegro.

- Estás en celo.

- ¿Qué? ¡Yah! ¡Yoochun ah, soy macho no hembra!

- Pues tuviste a dos lobeznos nuestros, por si ya lo olvidaste… - señaló elevando una ceja mientras se pregunta si será buena idea comenzar a moverse, como haga enfadar a su amante podría ponerse algo sensible y apartarle sin dejarle tocarle un pelo en días.

- ¡Pero yo no entro en celo! – gimoteó moviéndose sin darse cuenta y provocando esa deliciosa fricción de sus cuerpos unidos que les arrancó un jadeo.

- Olías, no espera… - el pelinegro comenzó a olfatearlo, como antes bajo su forma de louxsna, desde las orejas hasta el cuello y más abajo por su pecho, rozando delicadamente toda piel desnuda en su camino hasta el vientre, donde lamió lentamente arrancándole más gemidos a su amante… - hueles demasiado a ese algo que me hace tener ganas de hacerte el amor sin descanso.

- Tú siempre quieres hacer eso… - susurró mirándole casi acusadoramente.

- Tal vez, pero es porque te amo, y esta sensación va más allá. Claro que también es porque te amo, pero es como una orden instintiva que me indica que debo hacerte el amor y marcarte sin descanso. Por eso pienso que es como si estuvieras en celo… - repitió y entonces sus labios dejaron besos por el vientre del castaño, provocando sus jadeos y alterando sus sentidos.

Es que mientras esos besos le hacían cosquillas por ahí, las manos de Yoochun jugueteaban por el resto de su cuerpo acariciándole sin parar. De un momento a otro un dedo del pelinegro siguió la delgada línea de vello desde el ombligo y hacia el sur hasta alcanzar la base del erecto miembro, dureza que rodeó con una de sus manos bombeando despacio, comenzando al mismo tiempo el lento vaivén de sus caderas, entrando y saliendo del contraído ano.

- Ahhh, ahh Chun… - los gemidos del castaño comenzaron a vibrar sin pudor alguno, sus manos fueron al pecho del pelinegro acariciándole los músculos, presionando sus pezones hasta endurecerlos, ansiando probarlos con sus labios.

- Hazlo, Junsu ah… - su ronca voz le llega de fondo como música sensual.

El castaño se irgue lo suficiente para poder realizar aquella tarea que desea. En el acto Yoochun se sienta y cruza las piernas, Junsu termina sentado en ellas con sus propias piernas cruzadas en la cintura del pelinegro. La erección de Yoochun sigue dentro, pero se queda quieto, se dedican a acariciarse y besarse. Junsu le deja dominar los besos, le deja embestir contra su boca con esa lengua traviesa que le explora como si no le conociera al derecho y al revés hasta el último recoveco. Pero cuando rompen el beso y se escapa descendiendo por el contorno de la quijada, el castaño sonríe por los gemidos roncos que resuenan en la garganta de su amante.

- ¡Ngh! – aprecia sobre todo esa clase de gemidos altos cuando mordisquea la prominente manzana de Adán y lame la piel dejando la caliente estela de su húmeda pasión.

El castaño sigue cuesta abajo, chupa y deja varias marcas a lo largo de la clavícula, el pelinegro le acaricia la espalda y los glúteos, se los aprieta cuanto más le succiona y le levanta ligeramente antes de dejarle caer de vuelta produciendo así aquellas embestidas lentas que les provoca deliciosos escalofríos a los dos. Junsu finalmente llega a su primer objetivo, lame cada pezón con paciencia, los chupa, los muerde y los succiona. Luego desciende un poco más aunque el contacto con el cuerpo de Yoochun no sea el mismo pues tiene que separarse lo suficiente para continuar bajando, lame la piel en medio del pecho mientras sus dedos trazan las líneas de los pectorales y siente nuevas estocadas de esas que Yoochun ha encontrado placenteramente tortuosas.

- Ahh Chun… - gime con parsimonia, volviendo a aquellos gruesos labios que le reciben con ganas y le besan con sensualidad.

Sus sentidos se pierden como cada vez en aquel mar de sensaciones que discurren por su cuerpo en un electrizante cosquilleo de placer y amor. Una mano de Yoochun se ha colado entre sus cuerpos volviendo a masturbarle, Junsu se aferra a los hombros de su amante y pide por más. Comprendiendo el mensaje, el pelinegro se mueve hacia el frente hasta quedar de rodillas sobre el pasto, ha sujetado firmemente al castaño del trasero, valiéndose también de la seguridad con que él se ha anclado a su espalda para no caer.  Le agarra la cintura por los costados y así comienza aquel choque de caderas. Yoochun le empuja hacia el frente haciendo que su pene salga del interior de Junsu, tan solo para luego traerle de regreso y enterrarse profundo en él tocando los firmes glúteos.

Lentamente el ritmo aumenta, las estocadas se suceden con facilidad, ambos gimen y el sudor comienza a perlarse en las desnudas pieles. Junsu gime al aire, no está lo suficientemente cerca de Yoochun como para hacerlo en su oído, tampoco puede dejar que sus calientes jadeos rocen la piel de su cuello. Tampoco espera que le toque como lo había estado haciendo, sus manos están ocupadas ancladas a su cintura empujando y trayendo su cuerpo adelante y atrás en aquel húmedo encuentro de pelvis. Junsu tampoco quiere soltarse del cuerpo de Yoochun, teme caer si lo hace, pero su falo clama su atención, golpea constantemente contra el bajo vientre del pelinegro en inercia a sus movimientos frenéticos, pero no es suficiente. Se muerde los labios y ahoga sus gemidos casi inconscientemente, el pelinegro ha encontrado el punto exacto en su interior.

- Libéralos, Junsu ah. Déjalos salir para mí… - su ronca voz le trastoca, le enloquece un poquito más y obedece.

Libera la prisión que ejercían sus dientes y gime sin reserva, sin pudor. Gemidos largos, cortos, agudos y roncos. La gama que hace desear más al pelinegro. Que se entierra entonces con algo más de profundidad, disparando el instinto del castaño en consecuencia.

- ¡Yoochun! – gime, no. Grita. Grita perdido en gozo, el pene de su amante ha tocado tan profundo que tiene esa sensación que no le es novedosa ya, podría partirle en dos. Y de pronto las uñas del pelinegro crecen y se entierran en la piel de su cintura haciéndole sangrar, las suyas se revelan también y se encajan en la espalda de su amante.

Ambos sangran, ambos gimen, ambos se ahogan en placer.

Junsu siente su falo hinchado a punto de explotar, es demasiada la excitación y sofocante el calor. Quiere tocarse pero al mismo tiempo se niega en soltarse de Yoochun. Él lo sabe. Le conoce después de todo.

Entonces Junsu se encuentra recostado en el pasto, las manos de Yoochun pasan por debajo de sus muslos y las piernas son elevadas, su cadera acompaña el movimiento quedando más arriba, a la perfecta disposición del ardiente deseo del pelinegro.

- ¡Mghh! – ambos gimen.

Yoochun retoma las embestidas, algo más rudas que antes, su cadera golpea el trasero de Junsu con tal potencia que incluso los glúteos enrojecen, el chasquido húmedo de los cuerpos unidos es el toque erótico del momento. Finalmente una mano del pelinegro alcanza la virilidad del castaño volviendo a masturbarle. Bombea de arriba abajo, presiona la base y le retuerce la punta con los dedos. Junsu gime más descontrolado, era este el placer que le hacía falta para sentirse totalmente pleno y entregado a la vez.

El ritmo se mantiene entonces por algunos minutos. El vaivén de caderas frenético, el calor emanando de ambos cuerpos de desnudez febril, el final está cerca. Ambos lo saben, ambos lo esperan con los brazos abiertos. Junsu es el primero en sentir ese chispazo en la columna vertebral que de algún modo se propaga por todo su cuerpo y culmina en el bajo vientre. Su semen se dispersa desproporcionadamente, mancha su cuerpo y el del pelinegro, llena la mano de su amante. Yoochun sonríe, se toma el tiempo de lamer la semilla mientras embiste un par de veces más hasta descargar su esencia en el interior de su amante, el castaño se deja caer pesadamente; está agotado, con todos sus sentidos y las funciones de su cuerpo fuera de control. Yoochun le suelta las piernas y sale despacio, descendiendo para lamer los rastros espesos de la blanquecina sustancia del vientre de su novio, mientras su semen resbala despacio entre las piernas del castaño. El pelinegro se tira a un lado, con el cuerpo irónicamente liviano aunque tembloroso.

Ambos están entregados al orgasmo.

- No estoy en celo, tú eres un pervertido, Yoochun ah…

- Es tu culpa. Todo lo que hago es consecuencia de lo que tú me provocas, Junsu ah…

Intercambian argumentos pero ambos saben que la razón real de sus actuares no importa. Hacer el amor es simple y sencillamente perfecto. Luego de unos minutos de descanso Junsu se mueve sentándose en el regazo de Yoochun, sus piernas aprisionan la cintura del pelinegro y sus manos se mueven parsimoniosas por el pecho. Una sonrisa mutua es suficiente para saber que ambos desean una segunda vuelta. Junsu levanta la cadera y la posiciona justo sobre la erección de Yoochun, desciende hasta los labios sensuales y mientras se besan en diversas intensidades se agita contra él hasta sentir cómo el bulto crece entre sus glúteos.

- Tu actividad favorita… - el pelinegro señala con voz ronca, asiendo sus manos a la delgada cintura de su amante cuando le ve perfilarse sobre su erección.

- Montar a mi macho alpha… - el castaño sonríe con las mejillas moteadas de rubor, descendiendo despacio hasta tragar el falo de su amante.

Sí, la segunda ronda ha comenzado con el pausado movimiento arriba abajo de las caderas de Junsu, comenzando a botar más aprisa conforme la excitación gana terreno en su cuerpo. Yoochun no le hace esperar más y le estimula. Quiere otro orgasmo juntos. Y los que faltan en su larga inmortalidad.

Y todavía les extraña que su hijo tenga esa actividad sexual tan explícitamente apasionada con su novio. Si como los hijos de Jaejoong y Yunho, ChulSoo también tiene de dónde heredar su personalidad arrebatada de sensualidad y ternura. Algo más rebelde, pero tierna a fin de cuentas.


*****
Estados Unidos
Virginia

Reid todavía no da crédito a esta realidad. A saberse el novio de Derek. Le parece una cuestión demasiado abstracta. Pero es así, tras pensarlo por meses –sí, meses– el muchacho finalmente había aceptado salir con su compañero de trabajo. Aunque no se acostumbra y generalmente rehúye de las embarazosas situaciones donde el vampiro gladiador intenta besarle o abrazarle, inclusive simplemente tomar su mano y entrelazar sus dedos. No es que huya porque no le gusten aquellos gestos –aunque probablemente algo haya de eso, toda una historia de experiencias en las que el cariño estuvo ausente, podrían haber dejado huella en su corazón, hoy inmortal, ayer simplemente humano–. Huye porque no sabe cómo responder, cómo dejar que su corazón le guíe, el hecho de estar con Derek como su pareja ya ha sido un paso demasiado difícil y pesado de dar.

- Siempre pensando, prettyboy… - su voz atrapa sus ojos, tiene su total atención y ese simple hecho hace sonreír al de tez oscura.

- ¿Será que tener relaciones me haga perder este miedo, Derek?



Continuará……