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viernes, 6 de diciembre de 2013

break Up the Dark




Título: BREAK UP THE DARK
 Estado: TERMINADO
Autora: Felina
Arte: Maki
Parejas: YunJae, YooSu, KenMin
Género: Romance, Suspenso, Fantasía
Clasificación: NC-18
Advertencia: Lemon (Probablemente en la mayoría de los capítulos)
Resumen: En un mundo donde la paz nunca es eterna y la ambición humana no cesa; licántropos y vampiros se verán envueltos en una nueva guerra de poder, ambiciones, injurias, pasión, lujuria y pecado. ¿Conociste tu profunda oscuridad? Prepárate para desgarrarla en su más sombría realidad.



domingo, 17 de febrero de 2013

BONUS 7 KenMin



Pues aquí estamos *-* en el último bonus del fic, y por tanto cerrando definitivamente esta entrega. He disfrutado enormemente compartiendo este proyecto con ustedes, y agradezco de antemano todos los comentarios que han dejado, he leído todos y cada uno de ellos y me ha dado gusto saber sus reacciones, conocer las expectativas y alimentarles un poco más ese amor por los bebos. 


**BONUS (Parte 7)**

**//**//**//**//**


*****
Palacio del Este (Changdeokgung)
Recinto del principado.

Kenryu le observa –en realidad siempre lo hace, incluso si estuvo en coma, todos sus sentidos estuvieron al pendiente de su amante–, el híbrido nota al morocho inquieto, le ve caminar de aquí para allá casi con aire taciturno, algo le preocupa y él no sabe qué es esta vez. Se acerca con la intención de cuestionar, apoya su mano en el hombro de ChangMin y él le responde con un sorpresivo ataque que le hizo gemir adolorido y revelar su naturaleza nocturna casi por instinto. ChangMin ha clavado sus largas uñas en sus hombros al tiempo que le empujó firmemente contra el suelo respirando pesadamente.

- ChangMin ah… - gruñe volviendo a ocultar su naturaleza nocturna, sujetando las muñecas de su amante y jalándolas fuera de su cuerpo.

- ¡Kenryu! – el morocho recién parece enfocarle y parpadea visiblemente confundido. Algo le sucede y no está seguro de lo que es.

- Está bien. Parece que solo estabas algo perdido en tus pensamientos… - sostiene la mirada de su amante y le hace temblar, el morocho no gusta de este tipo de observación particularmente, le hace sentir vulnerable y con el alma al desnudo… - Oh, hay algo ahí que no me hubiera esperado, ChangMin ah… - una sonrisa se curva en labios del japonés y el morocho parpadea todavía más confundido.

- Ken… - le nombra a medias, jadeando en medio de ese beso salvaje pero dulce que de pronto recibe.

Kenryu se hace de su boca como si de la nada la vida le fuese a depender de ello. ChangMin se deja arrastrar, no le importa en absoluto ser besado así o como se le antoje a su amante. Se siente demasiado bien como para negarse. De pronto le arden las mejillas, pareciera que se ha avergonzado por el intenso beso compartido, se queda medio atontado cuando el pelicastaño se separa de sus labios comenzando a depositar besos por su rostro demasiado contento al parecer solo porque sí.

ChangMin no ha ocultado su naturaleza nocturna, siguen ahí las largas y filosas uñas, los colmillos desarrolados y sus iris azules dándole ese toque místico y seductor al morocho. A Kenryu parece no importarle esto, él mantiene su forma humana y le besa más, como si no pudiera saciarse de su amante. El morocho busca sus labios de nuevo, se besan fogoso hasta que el aliento les escasea de nuevo y se ven obligados a separarse. ChangMin sujeta el rostro de Kenryu para que le mire a los ojos…

- ¿Por qué la repentina efusión, Kenryu?

- ¿No lo sabes?... – cuestiona sonriendo de medio lado, ampliando la sonrisa cuando el morocho niega con la cabeza… - ¿No lo sientes? – pregunta de nuevo, llevando una de sus manos al vientre plano de su amante.

ChangMin abre los ojos desmesuradamente sin poder creer que ha interpretado apropiadamente lo que su amante intenta decirle. Sostiene la mirada de Kenryu y en silencio le pregunta si está diciendo lo que cree que le está diciendo. El pelicastaño asiente vigorosamente y le carga en vilo dando vueltas con él entre sus brazos, las piernas del morocho se anclan automáticamente a la cintura de su amante para sustentarse a su cuerpo y sonríe medio confundido pero gratamente feliz. Es raro pero todavía lo suficientemente valioso como para considerar festejarlo.

- Espera. ¿Cómo lo sabes?... – el morocho le pregunta unos instantes después, cuando finalmente su amante deja de darles vueltas. Kenryu le besa corto antes de responder, acaricia sus mejillas con una mano mientras la otra sigue asida a su cintura sin querer soltarle, todavía sosteniéndole alzado del piso. 

- Lo vi en tus ojos. Además, esa actitud tuya de defensa por instinto, solo te la llegué a ver cuando estabas embarazado de Tenshi. Y bueno, estos días has tenido cada antojo… - suelta con una risa alborotada, besándole más y llevándole con prisas a la habitación. Ahora solo quiere hacerle el amor.

Apenas entran ambos se abrazan de nuevo al cuerpo del otro, se devoran los labios y dejan correr sus manos a tientas deshaciéndose de las ropas del otro, no importa si las desgarran, solo necesitan el contacto piel a piel. Los jadeos aparecen de inmediato, los húmedos besos y las ardientes caricias. Kenryu le empuja contra un muro, le apresa contra la superficie y usa su cuerpo para presionarle contra el frío muro, sus dedos vagan por toda piel a su alcance, sus labios no se despegan más que lo suficiente para tomar otro poco de aire y continuar con la sabrosa labor de comerse los labios. ChangMin no para de jadear, gime bajito ahogado entre besos, entre ese calor exquisito que sofoca sus sentidos y le hace sentir un poco mareado.

A ChangMin no le extraña sentir las manos de Kenryu separando sus glúteos y levantar una de sus piernas para hacerse espacio suficiente entre ellas y rozar así su contraída intimidad con la punta de su sensible miembro lo suficientemente erecto como para saber que le haría sangrar un poco entrando así sin ningún tipo de preparación. Pero tras mantener su naturaleza vampira sabe también que la herida sanará rápido y que la estela de incomodidad será expresamente reemplazada por el crudo placer de la unión de sus cuerpos.

- ¡Date prisa, Kenryu! – gime contra sus labios, lamiéndoselos con gula y abrazándose mejor a su cuerpo rodeándole la espalda. Los iris azules se mantienen fijos en las oscuras pupilas de su amante.

- ¿Salvaje?... – cuestiona con tinte divertido, jugando con la punta de su miembro haciendo círculos en torno al anillo deseoso.

- Aprovecha ahora porque en unos meses ni de broma te dejo metérmela así… - el morocho le gruñe desesperado, clavándole las uñas en la espalda y obligándole de aquella manera a revelar su naturaleza híbrida.

Lo cual por cierto, también hace de aquella parte de la anatomía del híbrido un falo más potente que sin miramiento se clava en la comprimida intimidad del morocho.

- ¡Mgh! – ambos gimen. Kenryu de sofocante placer, ChangMin con ligera incomodidad, mordiéndole el cuello al sentir esa húmedad que sabe se debe a la sangre que ha derramado.

Las primeras embestidas de Kenryu arden un poco, todavía no está listo y su intimidad no se ha dilatado lo suficiente, el anillo se ha rasgado y su sangre sigue fluyendo unos instantes más antes de comenzar a sanar gracias a su naturaleza nocturna. Kenryu le sujeta firmemente y embiste con ritmo, ni muy lento ni muy rápido, gime en su oído con aire animal mientras los colmillos de su amante siguen clavados en la piel de su cuello, succionando un poco de su sangre alimentándose de él y sintiendo ambos un peculiar calor correrles en el torrente sanguíneo. Luego simplemente el ritmo aumenta segundo a segundo.

ChangMin gimotea entre gruñidos de placer, se aferra al cuello de su amante y demanda de su boca nuevos besos, aunque algo más cortos e intermitentes pues todos sus signos vitales se han alterado por causa de la excitación. El miembro de Kenryu gana más y más terreno dentro de sí, el roce de su carne caliente entrando y saliendo de su intimidad le hace sentir más febril; su propia erección se fricciona prisionera entre ambos cuerpos pero la estimulación de pronto no le es suficiente.

- Ven… - el híbrido gime con voz ronca, saliendo de su interior y jalándole a la cama.

El morocho es empujado de cara al colchón, su espalda es inclinada hasta que su rostro toca la almohada y su trasero elevado recibe la lengua ansiosa de Kenryu llenándole de saliva. Sus piernas tiemblan un poco y los gemidos guturales que se atascan en su garganta le hacen sentir algo más excitado. Contener los impúdicos sonidos que claman por expresarse le produce esta sensación morbosa de placer.

- ¡Mghh! – gime casi desesperado, tensando las manos en puño y mordiendo (literalmente) la almohada cuando una mano de su amante se cierra sobre la base de su virilidad comenzando a bombear.

Esa mano no tarda en jugar con sus testículos, y la lengua que se entretenía humectando su intimidad, se desliza sinuosa por su ingle y más allá hasta sus testículos, lamiéndolos con lujuria, siguiendo cuesta arriba hasta su tronco. ChangMin de pronto se supo de medio lado sobre el colchón, con el cuerpo de Kenryu acomodado entre sus piernas, por lo que una de ellas estaba elevada en ángulo para mayor espacio para el pelicastaño. La boca del híbrido ha comenzado a succionar tortuosamente su pene, chupando concienzudamente la punta y volviendo a bajar lascivamente hasta la base tragándole por completo, sintiendo el fondo de su garganta y escuchando esas arcadas naturales ante su tamaño. ChangMin casi se siente orgulloso, no es que le importe nada sobre tamaños y esas cosas, pero provocarle estas sensaciones a su amante le ponen más a ser posible.

- ¡Mierda! ¡Tendremos otro pervertido o pervertida como sigas haciendo eso! – gimotea mordiéndose los labios, rasgándoselos con sus colmillos, probando de su sangre pero sanando de inmediato.

Pero Kenryu no dice nada, sigue succionando, cada vez más rápido y fuerte hasta sentir ese sabor agridulce impregnársele en las paredes bucales e instantes después, toda la semilla de ChangMin explotar en su garganta. El pelicastaño traga el semen y sube con besos por el torso del morocho, reparte lamidas y chupa algunas porciones de piel dejando marquitas que no tardan en desaparecer.

- Vuelve a tu forma humana… - le gruñe antes de tironear su labio inferior, queriendo poder dejarle marcas de verdad que no desaparezcan por causa de su naturaleza vampira.

- ¡No me da la gana!

- ChangMin…

El morocho le sostiene la mirada con el ceño fruncido, pero luego de sentir esa estocada con que su amante le penetra de una con frenético salvajismo, él casi (recalquemos el casi) sumiso, cede su vampirismo y conserva su forma humana. El pelicastaño sonríe complacido y le compensa con una nueva ronda de besos y caricias, le chupa los pezones, los besa y los lame, acaricia su vientre plano y le besa particularmente cariñoso, platicando con el pequeño ser que ahora crece ahí dentro, le promete un mundo mejor y ser un padre digno de su grandeza. ChangMin se siente tentado de reclamarle la atención hacia su hijo, pero borra todo pensamiento de su cabeza cuando es de nuevo el único receptor de sus caricias, suspiros, gemidos y besos. De las lentas estocadas que le hacen sentir algo más acalorado y sudoroso.

De pronto este hacer el amor se vuelve una danza romántica y suave. Casi parece un vals. Una fina, delicada y dulce melodía de tonadas calmadas que le hacen sentir tan vulnerable y especial que no importa más nada. Estar unido a Kenryu le recuerda el amor compartido, las aventuras compartidas, las dolorosas experiencias del ayer y las renovadas ganas de vivir cada día.

ChangMin se ancla al cuerpo de Kenryu gimiendo ronco para él, besándole la piel del cuello con devoción; besándole con parsimonia, con detenimiento y absoluto cariño. Nunca podría encontrar mejor complemento que este hombre que ha sabido no solo enseñarle a amar, sino también a perdonar, confiar y solar. Kenryu ha sido la luz de su oscura vida, no solo por la obvia naturaleza nocturna, sino también por la difícil historia de su existencia. De una forma u otra, Kenryu había ayudado a que su padre Won Dae se diera cuenta de que él como hijo ilegítimo todavía tenía todo el derecho de ser amado como hijo de su madre. Kenryu le ha dado la dicha de una familia (la que incluso se incrementará aún más algunos meses después), le ha dado todo cuanto ha necesitado, ha estado con él en los momentos más difíciles, como en los más hermosos de su vida.

Así, con aquellos pensamientos revoloteando en su nublada mente seducida por el placer de las penetraciones y el roce piel a piel con su amante, el morocho tensa el cuerpo al sentir todo ese avasallador calor centrándosele en el bajo vientre, y casi instintivamente se aferra más al cuerpo del pelicastaño, gimiendo más ronco y luchando desde ya contra las oleadas de placer que parecen romper en su espalda baja arrastrándole al inevitable orgasmo. Los cuerpos sudorosos y febriles caen de lleno entre las revueltas mantas, el aroma a sexo y el asfixiante calor de la habitación es todo lo que flota entre aquellas paredes.

Un suave beso y una sonrisa, sus cuerpos entrelazándose al instante y la promesa muda de todo el amor posible en adelante. No hace falta pronunciar palabra alguna en aquel momento. Todavía tienen una larga vida por delante para compartir.

*****

- ¡SooYun eres peor que tu hermano! ¡Joder, Junsu ayúdame! – Park está que no haya su lugar porque sí, su pequeña princesita ha decidido comenzar a salir con un chico recientemente. Un chico que por supuesto, no le agrada al lycan.

- No hables así, Chunnie… - el castaño le fulmina con la mirada e ignora el bufido de su amante, centra su mirada en su hija y le toma unas fotos para el recuerdo.

- Umma, es vergonzoso… - le rezonga lindamente, ruborizándose tenuemente y sintiéndose más niña de lo que nunca. Aunque 19 años rebozan ya en su juvenil apariencia femenina.

- Procura no llegar tarde o tu padre se pondrá bestia y querrá salir en tu búsqueda… - le sonríe orgulloso, acomodando el flequillo en la frente de su hija.

- Estaré a tiempo en casa… - sonríe y da un beso rápido en la mejilla de su umma, y uno más en la de su appa aunque éste solo le gruña todavía receloso de la cita de su hija…

- Mostrar un poco más de felicidad por tu hija no te vendría mal, Yoochun ah… - otro bufido… - Me da gusto que haya encontrado a alguien, así se que su corazón ha comenzado a sanar… - murmura y sin necesidad de mirar a su amante sabe que éste ha suavizado su expresión y bajado considerablemente sus celos.

Junsu tiene razón, aunque Yoochun de momento no vaya a decirlo. Le da mucho gusto saber que su preciada princesa no sufre más por el amor no correspondido de Hyun Ki.

*****

Para cuando la tripa de ChangMin lucía de unos seis meses de gestación, la probable noticia de más embarazos se coló rápidamente entre las familias. ¿Saber si era así o no? Eso me temo, queridas lectoras, no lo sabremos con certeza pues las páginas de esta historia han llegado a su fin.


¿Han comprendido realmente cuál es el punto de quiebre de su profunda oscuridad?



**//**//**//**//**
FIN



BONUS 6 KenSoo



Me les fui un par de días sin aviso así que les dejaré los últimos bonus hoy ;D y así también habremos llegado al final, final del fic~

**BONUS (Parte 6)**

**//**//**//**//**


*****
Seúl, Corea
Mansión Park

Cuando Yoochun subió las escaleras y la mirada de Junsu lo atravesó, él comprendió que pasarían días hasta que le dejara tocarle de nuevo.

- Junsu ah…

- Hemos hablado miles de veces acerca de tu comportamiento con ChulSoo, Yoochun ah… - el castaño señaló dando media vuelta y caminando de regreso a sus habitaciones, la suave tela de la sábana murmurando contra el suelo siguiendo el tranquilo andar de su portador.

- Lo sé… - carraspeó nerviosamente… - Es complicado Junsu. No dejo de ver a un adolescente en él y…

- Y no es como si Kenji no demostrara día con día que está enamorado de nuestro ChulSoo, no entiendo por qué te salta la vena celosa cada que salen. Son novios, es perfectamente normal que tengan citas, sobre todo si es para festejar su primer aniversario como pareja.

- Sí, joder sé todo eso… - gruñó y de inmediato su amante volvió la mirada, su ceño fruncido le dejó saber que todavía está molesto y que su forma de protestar no ayudaba a su causa… - Es solo que no puedo evitarlo… - carraspeó nerviosamente, viendo a su amante entrar en la ducha, soltando el agarre de la sábana dejándola caer al piso, dejando al descubierto su desnudez.

- ¿Sigues hablando de ChulSoo?... – el castaño sonrió ladino, sabiendo de antemano que el brillo en las negras orbes se debe a su desnudez. Así, Junsu se sentó en el borde de la tina abriendo los grifos de agua para nivelar la temperatura, cruzó la pierna y aguardó cualquier respuesta de su amante, quien hipnotizado por su cuerpo casi se estaba olvidando del tema de discusión… - ¿Yoochun…?

- ¿Eh? ¿Qué?... – la risa del castaño resonó en la ducha y el pelinegro atinó a carraspear de nuevo tratando de apartar la vista del cuerpo de su amante. Lo cual por supuesto, no surtió efecto… - Junsu ah, puedo…

- Ni lo intentes. Vas a ayudarme a tomar el baño pero tienes altamente prohibido tocarme lascivamente.

- Pero…

- Ya dije. Y si te excitas vas a tener que resolverlo con tu propia mano y lejos de mí, Yoochun ah… - el pelinegro tragó hondo al escuchar a su amante. O se las ingeniaba para seducirlo en la ducha. O…

- Tengo un gran problema en medio de las piernas… - recurrir a su mano no está pero para nada dentro de sus planes desde que está con Junsu.

……………………………
En algún lugar de Seúl

Kenji mira por enésima vez su reloj de muñeca. A ChulSoo no suele hacérsele tarde cuando se citan, y ahora lleva diez minutos de retraso. No es que le preocupe que algo malo pueda pasarle, vamos que tiene perfectamente claro que se puede cuidar súper bien por sí mismo. No, a él más bien le inquieta que su querido novio se entretenga por ahí mirando…

- ¡Siento llegar tarde!

- ¿Qué te entretuvo? – el trillizo cuestionó procurando no mostrar sus celos.

- Aigoo~ salgo de casa dejando a un appa celoso para encontrarme con mi novio celoso… - el gemelo Park sonrió divertido para luego robar el primer beso de la tarde al trillizo, jadeando cuando le mordió el labio inferior… - ¡Y encima me maltratas!

- Te encanta que te maltrate… - sonrió pícaro, recibiendo ese golpe nada amistoso de parte del gemelo… - Por qué no eres como tu umma, no veo que le pegue así a Yoochun hyung cuando le riñe… - señaló mientras se soba el vientre, donde el puño de su novio había impactado.

- Oh cariño, no me lo habías dicho… - el gemelo sonrió malicioso… - ¿Quieres que te riña como mi umma a mi appa?... – el trillizo apenas iba a lanzar una negativa cuando escuchó… lo que ya había cruzado sus pensamientos… - Entonces olvídate del sexo ésta noche…

- ¡ChulSoo!

- Fuiste tú quien lo sugirió… - el gemelo reía divertido. En el fondo piensa que ser uke es mejor (aunque de repente le aflore el carácter avergonzado de su umma) porque justamente es más fácil manipular a su seme celoso.

- Olvida lo que dije… - gruñó cruzándose de brazos con gesto indignado… - por cierto, Feliz Aniversario… - volvió a gruñir empujando un paquete de regalo contra el pecho de su novio.

- ¿Así de seco?... – el gemelo formó una trompetilla y casi de inmediato la deshizo, no es momento de ponerse a actuar como su umma, los pucheros son para casos extremos (o sea cuando quiere algo y no hay otra manera de sonsacárselo a su novio o a su padre)…

- Había pensado mimarte pero llegas tarde y además no sé por qué… - el trillizo respondió de mala gana. O quizá solo haciéndose un poco de rogar.

- Ay por todos los cielos, no prestas atención a lo que digo, ¿verdad? – su novio gruñó… - Appa me entretuvo, no quería que saliera vestido así… - ChulSoo abrió su chaqueta (la que llega hasta sus rodillas) mostrando la entallada camiseta blanca sobre la que se marca cada curva y músculo, y qué decir de los ajustados jeans.

- ¿Por qué andas por la calle vestido así?... – Kenji frunció el ceño con aire celoso, el gemelo revoleó los ojos. Si debe ser cosa de genes o algo así, ¿cómo justamente fue a enamorarse de un celoso similar a su padre?

- ¿Por qué no eres un poco más como Kenryu hyung? Él no va y le arma escándalo a ChangMin hyung cuando sale.

- Porque mi umma no viste provocativo. Y es mentira, mi appa cela a mi umma, si nada más recordar la muerte de Seung Heon, appa podría haberle matado al instante, pero antes se divirtió un poco, luego simplemente lo redujo a nada. ¿Quieres que te cele así y vaya por la vida matando a todo el baboso que te mira?

- No exageres… - ChulSoo gruñó un poco incómodo con la idea. Cuestión aparte que no le guste mucho recordar nada en torno a la guerra pasada. Kenji pasó un brazo por su hombro hasta asirse de su nuca y jalarle para darle un suave beso… - ¿Qué te costaba recibirme así?

- Te Amo, ChulSoo ah. Feliz Aniversario… - sonrió contra sus labios.

- ¿Puedo abrirlo ahora?... – el gemelo sonrió emocionado, pasando sus dedos por encima del papel metálico del envoltorio.

- ¿No se supone que digas “también te amo, cariño. Feliz Aniversario” Y darme un rico beso… - el trillizo enarcó una ceja.

- Oh, te lo diré en cuanto vea mi obsequio… - ChulSoo amplió la sonrisa y despacio abrió su regalo… - ¡Es precioso! – el dije de oro blanco que descansa en la almohadilla de terciopelo son las letras K y C engarzadas por un corazón.

- ¿Te gusta?... – el gemelo asintió dándole un profundo beso… - Déjame ponértelo…

Kenji tomó la cadena y con cuidado la pasó alrededor del cuello de su novio, solo entonces ChulSoo se percató de la otra cadena a juego con la suya, el mismo modelo de dije, con la diferencia del color pues el de Kenji tiene algunos detalles turquesa. Cuando Kenji terminó de ponerme su cadena, el gemelo de inmediato hizo lo mismo con la de su novio.

- Cadenas de pareja… - el gemelo sonrió radiante.

- Justo lo que somos… - el trillizo apreció la sonrisa de su novio como el más hermoso de los regalos.

- No me mires así… - ChulSoo gruñó con las mejillas rosadas.

- ¿Por qué no?

- Porque me haces sentir como umma… - el trillizo rió ante la razón dada por su novio… - ¡No te rías o de verdad no te dejaré tocarme esta noche!

- Pero no me río para hacerte enfadar, me río porque no puedo creer que te avergüence tanto parecerte a Junsu hyung, él es muy guapo y lindo.

- No halagues a mi umma delante de mí…

- No seas celoso, lo digo con respeto… - el trillizo volvió a besar a su novio.

Esa vez algo más apasionado, y correspondido con la misma intensidad, Kenji supo que ChulSoo no le castigaría al menos esa noche de sus roncos gemidos pronunciando su nombre. Cuando ChulSoo se sentó en las caderas del trillizo besándole incluso más húmedo, Kenji dejó a sus manos vagar por la espalda de su novio, sintiendo bajo las yemas de sus dedos el tacto suave de la camiseta de seda, delineando cada músculo en la curva de su cuerpo. Tal vez ChulSoo no ha heredado el trasero de su umma, pero a Kenji igual le encanta apretujárselo, presionar cada glúteo entre sus manos mientras su lengua invade la boca del gemelo y le hace perder un poco la cordura.

La lección bien aprendida de no rasgar ropas le quedó marcada al trillizo desde la ocasión en que sin saber, había arruinado una prenda de su suegra; así que ahora tampoco le extraña al gemelo recibir sus besos y caricias mientras le desnuda lentamente. Ciertamente es incluso más provechoso, se dan tiempo de mimarse, de susurrarse cosas –a veces sucias– y mordisquear trozos de piel a su antojo camino a la desnudez.

- ¿Cómo mierda te entra esta ropa? – Kenji gruñó cuando al ir bajando los jeans de su novio pareciera que (quizá por el sudor que ha comenzado a aparecer por ahí debido al calor de sus cuerpos) se le pegaba a la piel.

- No seas impaciente… - ChulSoo le gruñó de vuelta y él mismo se encargó de sacarse sus pantalones, lo cual a ojos de Kenji fue por demás sencillo, y encima sexy. Unos cuantos grados más de temperatura para su febril cuerpo… - ¿Y ahora que estás esperando?... – enarcó una ceja…

- No traías ropa interior… - el trillizo murmuró casi recién tomando conciencia de ese pequeño (gran) detalle.

- Para qué iba a ponerme si de todas maneras ibas a quitármela… - el gemelo se relamió los labios sensualmente. Un gesto aprendido de su padre a decir verdad. Kenji gruñó de nuevo, esa vez tras sentir ese chispazo en el bajo vientre que irguió más su entrepierna, haciendo que comenzara a molestar bajo su ropa.

- ¿Ése era mi regalo de aniversario? – el trillizo dejó vagar lascivamente su mirada por el desnudo cuerpo de su novio, se relamió los labios saboreándose en anticipación cada recoveco, la hinchada virilidad y esas largas piernas que quiere que aprieten su cintura marcándole el salvaje ritmo con que le gusta embestir el delgado cuerpo de su novio.

- Oh no, tu regalo está… - el gemelo se recostó en la cama, alzó las piernas sujetándolas por los muslos, dejando al descubierto su rosada cavidad, donde el trillizo notó algo diferente… - aquí… - el gemelo sujetó el arillo de plástico que colgaba de su intimidad, tirando suavemente de él.

Kenji tragó duro y se sacó casi con prisas sus ropas, comenzando a masturbarse a sí mismo, sintiéndose en las mismísimas entrañas de la tierra. El calor se había ido por las nubes y la piel ardiente definitivamente comenzaba a sudar. Ver a ChulSoo hacer aquello era simplemente… morbosamente excitante. La primer bola que salió del anillo dilatado lucía húmeda, Kenji no está seguro de si es lubricante o saliva del mismo ChulSoo, en cuanto su cerebro recuerde que tiene la capacidad de formular preguntas lo hará.

- Ahh, Kenji… - jadeó mirándole directo a los ojos, haciendo semicírculos y sintiendo como las bolas Ben Wa siguen haciendo efecto dentro de su cavidad… - ¿Quieres saber cómo llegaron ahí?... – el trillizo apenas pudo asentir en respuesta, demasiado concentrado en los movimientos de su novio, en los gestos de placer que cruzan el rostro de su novio, en esa segunda bola mojada que sale del anillo y le arranca otro gemidito de placer… - Buscaba algo que regalarte y… casualmente pasé por una de esas tiendas… - el gemelo volvió a meter las bolas que había sacado, temblando ligeramente al sentir las vibraciones que el juguete efectúa en su interior por sus movimientos suaves… - pensé que sería divertido usarlas en ti, pero tenía que saber cómo usarlas para no lastimarte y mghh terminé usándolas primero… - volvió a sacar las bolas, mostrando una tercera de ellas, Kenji se preguntó cuántas de esas esferas habría dentro de su novio, cómo había hecho para andar por la calle con eso en su interior… - Ahh Kenji… acércate amor… acaríciame… - jadeó necesitado…

Y Kenji claro que obedeció. Se acercó atacando al instante la boca de su novio, sus manos ansiosas acariciaron el pecho y más abajo hasta llegar al erecto miembro, bombeando arriba abajo con ritmo medio. Cuando la mano libre del trillizo alcanzó la mano de ChulSoo que sacaba las bolas, intentó apartarle para encargarse del trabajo, pero entonces su novio rompió el beso…

- No las saques, entra en mí con ellas dentro…

- ¿Por qué?

- Lo divertido de las bolas chinas es el placer que viene con el movimiento. Cada penetración tuya me hará sentir aún mejor de como me sentía simplemente caminando o corriendo con ellas dentro.

- ¿Las has estado usando mucho? – Kenji miró a su novio a los ojos, sintiendo al mismo tiempo la traviesa mano de su novio acariciando su extensión.

- Las compré hace casi un mes, y las uso desde entonces cada tercer día algún tiempo… - el gemelo sonrió. Aunque este tipo de juguete sexual es primordialmente femenino, su efecto placentero en él es confortablemente exquisito. Y aunque al principio podían ser incómodas, ahora son divertidas y le hacen sentir más preparado para albergar la hombría de su novio.

- Estoy celoso de esas estúpidas bolas… - el trillizo gruñó. O tal vez gimió. Sí, es más probable, porque los dedos del gemelo juegan en su punta y le hacen sentir más excitado.

- ¿Prefieres que solo tus bolas entren en mí?... – el gemelo sonrió pícaro, presionando la base del falo de su novio…

- Sí.

- No seas celoso… - canturreó… - Déjame lubricarte… - dicho lo cual se sentó en la cama, obligando a su novio a bajar de ella y permanecer de pie al borde. Así fue más fácil acercar su rostro a la cadera del trillizo y tragar su virilidad comenzando a succionar y llenarle de saliva.

- Mghh ahh… ¡Shit!

Con el trasero alzado y esa postura tan sumisa a cuatro sobre la cama, Kenji solo pudo sentir los espasmos de placer comenzar a vagar más a prisa por su cuerpo. ChulSoo no tiene idea del poder que tiene sobre él. O tal vez sí, y por eso viene y hace este tipo de cosas que lo ponen a mil en segundos.

- Métemela… - jadeó el gemelo tras haber subido a labios de su novio, dejando que le abrace la cintura y le alce en vilo dejándolo caer contra su cuerpo.

Ahí de pie, Kenji le sujetó el trasero a ChulSoo, separó sus glúteos como pudo y perfiló su hombría en el anillo dilatado –y ya ocupado–. Titubeó un poco antes de penetrar, pero cuando su novio le besó y bajó su cadera rozando en círculos la punta de su falo, comprendió que estaba más que listo y dispuesto.

- ¡Mfghh! – ambos gimieron ahogado. ChulSoo se aferró a la espalda de Kenji y enterró sus filosas uñas licántropas en ella, al mismo tiempo la naturaleza híbrida del trillizo se reveló y las largas uñas se incrustaron en la blanda piel de los glúteos del gemelo.

La sofocante sensación de placer que los embargó casi los arrojó al orgasmo al instante. Kenji podía sentir esas vibraciones venir de las bolas chinas dentro, apretujadas junto a su falo en la comprimida cavidad. Kenji se plantó firme y comenzó a moverse, embistiendo al principio despacio, dejando a ChulSoo que se acostumbre a la doble invasión, y acostumbrándose él mismo a la fricción y el roce contra las bolas y la carne rugosa del anillo estrecho.

- ¡Ahh ahhh! ¡Más, Kenji ohhmm! – hasta que los impúdicos gemidos del gemelo le instaron a aumentar el ritmo, penetrando con velocidad y fuerza, profundo hasta sentir que toca hondo.

- ¡Mghh mierda! ¡Demasiado apretado y mghh! ¡Shit! – el trillizo le empujó entonces contra el colchón, elevando sus piernas tanto que el trasero también fue levantado.

ChulSoo gritó como poseído cuando Kenji se enterró clavándolo en el colchón. Repitiendo la misma clase de penetración en adelante. El sonido húmedo de la pelvis chocando contra los glúteos solamente sirvió como paliativo para el placer de los dos muchachos. El frenético ritmo impuesto les arrancó los más altos gemidos y las más sucias palabras que recuerdan haberse dicho al hacer el amor. El sudor rápidamente ha cubierto con su perlada tela la piel, algunas zonas de sus cuerpos rojizas por excitación y calor. Están cerca y lo saben, sin embargo Kenji es celoso, no quiere esas placenteras compañeras en el mismo espacio que él, así que tira del cordel hasta sacarlas, una a una cinco de aquellas bolas salieron del interior de ChulSoo haciéndole gemir incómodo tras cada una de ellas, pero entonces el gemelo incluso también se sintió más conforme, sentir totalmente la caliente dureza de su novio golpeando fuertemente su sensible punto le hizo correr hacia el éxtasis.

- ¡Kenji! – gimió ronco, arqueando la espalda y expulsando su semilla manchando ambos torsos, comprimiendo al mismo tiempo su entrada, ahogando la virilidad de su novio y exprimiéndosela en un par de embestidas más obteniendo todo su semen.

- ¡Mierda! – el trillizo gruñó en medio de su orgasmo, temblando y sudando a mares con el cuerpo hirviendo en placer.

- ¿Te gustó mi regalo de aniversario, cariño?

- Me encantó más el envoltorio… - sonrió besándole apenas un poco porque aún no recupera el control de su cuerpo.

ChulSoo sonrió de vuelta, algo más enamorado porque comprende sus palabras. Él era el envoltorio de aquel juguete, y ha sido lo que más le ha gustado –y le gustará– a su novio. Kenji salió despacio de su interior, mirando hacia abajo para ver su semen escurrir lentamente entre las piernas, siempre terminan cambiando sábanas cada que se encuentran aquí.

- Kenji…

- ¿Mh?

- Te Amo. Feliz Aniversario… - una suave sonrisa enamorada y el mismo gesto devuelto. Un beso dulce y un abrazo cálido. Tal vez una segunda o tercera ronda después de esto. La noche es demasiado joven aún.

*****
Palacio del Este (Changdeokgung)

Kenryu observa prudentemente a la distancia. Cuando ChangMin se pone en plan de umma protectora con sus hijas, más le valía mantenerse al margen. Al menos hasta que sus trillizas lanzan un buen argumento que desarma a su amante, le oye gruñir y le concede la interrupción en sus llamados de atención. Hoy no está seguro de que su amante vaya a ceder.

- ¡He dicho que no!

- ¡Pero umma!... – ambas chicas protestaron a la vez.

- ¡Min Jee y Mi Young Ogazawara dije NO!

- ¡Es injusto umma! ¡A Tenshi y a Kenji no les ponen las mismas restricciones que a nosotras!... – Mi Young alzó un poco la voz.

- ¡Porque son varones y no me preocupa que queden embarazados!

- Como si no viniéramos de ti, umma. ¡Y eres un hombre! – Min Jee dijo con el rostro rojo de molestia. Así como cuando es justamente umma quien se enoja.

Algo hizo clic en la mente del morocho, y Kenryu supo que al menos por ahora, sus hijas han ganado. Tal vez ChangMin comience a cuidar más la vida sexual de sus críos. ¿Quién sabe? La realidad ahí es que nunca quedó claro cómo es que él junto con Jaejoong y Junsu quedaron embarazados luego del nacimiento de sus trillizos.



Continuará……